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Triste, solitario y final: día y hora para el cierre del último cine

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Más que un libro parece una advertencia. Suena así: después, cuando ya no queden salas de cine, no vengan con uhhh… qué lastima, cerró el último cine de la ciudad de Buenos Aires. Y miles de posteos y emojis de lagrimitas y recuerdos del tipo “ahí ví Encuentros cercanos del Tercer Tipo”…

Alguien se tomó el trabajo de avisar por escrito en un libro de título seco: Cines porteños. La especialista en conservación audiovisual, Laura Gómez Gauna, en compañía del fotógrafo Pablo Tesoriere, hizo un relevamiento de las salas que quedan en pie y clavó una cifra: de las 300 salas que hubo en otras décadas, hoy se conocen 60 en funcionamiento. “Y ahora deben ser menos”, sospecha Laura.

Cines Porteños es una investigación, un relevamiento arquitectónico que reúne imágenes de las fachadas de los cines ubicados en las 15 comunas de la Ciudad.

La restauradora Laura Gauna escribió un libro sobre la desaparición de los cines porteños.  Foto Lucía Merle

La restauradora Laura Gauna escribió un libro sobre la desaparición de los cines porteños. Foto Lucía Merle

Otras maneras de ver cine

¿Se les seguirá diciendo “películas? ¿Es cine si uno cuenta: “Estoy viendo El secreto de sus ojos? ¿Es cine si la dejás para mañana porque tenés sueño? ¿Y si la interrumpís para hacerte un sánguche? ¿Y si las ves en el celu mientras en viajás en subte? ¿Cuánto falta para que un nene pregunte: “¿qué era un cine”?

Curioso cómo nos hemos abrazado al streaming. Oka, la pandemia tuvo mucho que ver con eso, pero sin dudas el gran ganador del encierro no fue la salud, sino Netflix.

En otras palabras, hay que ser muy pero muy fanático para trasladarse a ver una película al Gaumont. El que lo hace debería ser considerado “cinéfilo”.

“Ir al cine implicaba, además, un tipo de sociabilidad específica para quienes se formaban como públicos en el ejercicio de esa práctica”, nos dice Laura con tono académico.

Estar juntos y a oscuras

En su libro, la investigadora Ana Rosas Mantecón se refiere al “ritual de permanecer a oscuras” con otros y en silencio ante una proyección luminosa”. Y agrega: “El cine fue uno de los modos de aprender a estar juntos en ciudades atravesadas por la dinámica inmigratoria”.

“Inspecciono rollos, los limpio, me ocupo de las máquinas que proyectan películas”, dice Laura Gómez Gauna. Foto Lucía Merle

“Inspecciono rollos, los limpio, me ocupo de las máquinas que proyectan películas”, dice Laura Gómez Gauna. Foto Lucía Merle

Según la autora, el despliegue geográfico de las salas de cine en el centro y los barrios durante la primera década del cine sonoro, sus características arquitectónicas, su distribución espacial y los usos diferenciados que tuvieron por parte de los espectadores, forman parte de los rasgos particulares que asumió “el mapa de la oferta de entretenimiento en el marco de la modernidad porteña”.

Ingenuos de nosotros creyendo que el cine es sólo pantallas grandes y películas. En realidad se trata básicamente de una “salida”. ¿Qué vamos a hacer las clases medias en un futuro cercano? ¿Saldremos a tomar una limonada con jengibre y volveremos para zamparnos otra serie?

Con el cierre del Atlas, hace poco más de diez años, desaparecía el último cine del circuito de salas de la avenida Santa Fe. Sin los cines, Santa Fe perdió su identidad. Está tan aburrida que ni siquiera es dominguera. Es una avenida que no contesta, que no se ríe. Su doble sentido apenas se refleja en el humor del tránsito.

El despliegue exhaustivo de Laura puede confundirse con nostalgia, y más aún cuando sabemos que es una mujer consagrada a la conservación de bienes culturales, a través de los materiales fílmicos. Es decir, Laura trabaja para un grado de eternidad.

Consagrada a una labor

“Inspecciono rollos, los limpio, me ocupo de las máquinas que reproducen películas”. Lo dice y parece un familiar del de Cinema Paradiso. “Bueno, proyectar, claro, fue una mis necesidades. Aprendí y, por suerte, proyecté en un cine de la provincia de Córdoba. Hermosa experiencia”.

Además forma parte del staff de la Filmoteca de Narcisa Hirsch, realizadora argentina de origen alemán, pionera del cine experimental y señora de saludables 93 años que dio sus primeros pasos en el Instituto Di Tella.

-¿Cuánta gente se dedica a lo que vos hacés?

-Seremos unos 100 en todo el país.

Cine Gran Rivadavia, parte del relevamiento de patrimonio que hizo la cinéfila.

Cine Gran Rivadavia, parte del relevamiento de patrimonio que hizo la cinéfila.

-¿Trabajaste en la restauración de alguna película que conozcamos?

-Sí, en la restauración digital de Esperando la carroza. Y formé parte del grupo de restauradores digitales de toda la obra de Jorge Cedrón, que incluye Operación masacre, coescrita con Rodolfo Walsh.

-¿Para qué sirve conservar el material fílmico?

-Sirve porque el soporte digital no tiene palabra de honor. Eso quiere decir que no puede durar debido a que la misma industria así lo impuso desde la obsolescencia tecnológica. Lo que digitalizás ahora habrá que volver a digitalizarlo. Es así. Y para eso hay que tomar decisiones: esto es un gasto pero también una necesidad para el Estado.

El patrimonio audiovisual significa una inversión, el material se degrada.

-¿Qué películas hay que salvar de por vida?

-Algunas ya tienen ese olimpo, se lo ganaron. Hay un trabajo consensuado con La patagonia rebelde o con películas como Prisioneros de la Tierra, de la época del cine clásico argentino entre los ‘30 y los ‘50. La historia oficial es otra. Esperando la carroza la eligió la gente…

-¿De qué manera la eligió? ¿Se vota?

-Opinan historiadores y público. No se vota, sino que es una construcción cultural que se va dando.

-“Tango feroz” fue una de las más vistas. ¿Entra en ese olimpo?

-Podría ser, pero no nos quedamos solo con la taquilla. Argentina está súper atravesada por las militancias políticas. Ese es otro rasgo distintivo de la preservación. ¿Qué vas recordar del siglo 20 y 21? Vas a recordar lo que puedas ver de cine y fotografía.

-¿”Relatos salvajes”?

-Me da pudor responderte porque entra en juego lo subjetivo. Todo es parte de la industria y la historia del cine. El cine comercial sirve para poder recuperar otras películas y para poder financiar más cine.

Lo comercial le da visibilidad a una industria, pero también a los archivos. Por ejemplo, hace poco se remasterizó El Padrino y tuvo un impacto que trascendió fronteras. Hubo mucha gente que volvió a verla en el cine. La taquilla respondió de muy buena manera para una película que tiene 50 años.

-En el libro decís o denunciás que de 300 salas quedan unas 60…

-Ese relevamiento lo hicieron investigadores para un trabajo que se publicó en 2010. Debe haber menos cines, realmente habría que actualizar esa cifra.

-¿Vas mucho al cine?

-No, me cuesta. Esa proximidad con las pantallas cotidianas hace que se modifique la manera de consumo. Ya nadie soporta que le estén poniendo horarios.

El Ateneo Grand Splendid, la librería más linda del mundo, según El National Geographic, fue un cine.

El Ateneo Grand Splendid, la librería más linda del mundo, según El National Geographic, fue un cine.

-¿Qué encontraron en la recorrida?

​-Encontramos de todo, cines que se trasformaron parcialmente en templos y en negocios donde las fachadas están totalmente camufladas y cuesta encontrar la huella de lo que fueron. Pero sépanlo -sonríe-: la Librería Grand Splendid era un cine antes de ser una de las librerías más hermosas del mundo.

-¿Fecha, día y hora para el cierre del último cine de la Ciudad?

-Como con todo, habrá lugares y puntos de encuentro para seguir vivenciado el cine como ritual. Estamos en una transición, no va a ser tan fácil encontrar un cine, es cierto, pero el cine se va a mantener vivo en algún lugar y para esas personas que lo necesitan.

WD

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La nueva historia de Marcelo Birmajer: La mano de Dios

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Efraím Ducasse era el peor jugador del equipo de handball del colegio Viamonte. Había sido seleccionado porque alcanzaba la suficiente destreza como para integrar el plantel. Pero, entre los elegidos, era el peor. Le faltaba fuerza en los lanzamientos. Saltaba corto. Podía driblear y superar a un par de contrarios, pero no mucho más.

Sí destacaba en su capacidad aeróbica: sin velocidad, trotaba con la resistencia de un maratonista; y en los partidos nunca se cansaba.

El enfrentamiento con el colegio Nordem, el próximo semestre, resultaba decisivo para no descender en la tabla. También era el clásico: los “arios” del colegio alemán del Norte; contra los silvestres del barrio de Once.

En el Norte habían existido dos colegios alemanes: uno nazi, y uno antinazi. Terminada la guerra, supuestamente ambos se habían alineado con la nueva posición de la Alemania Federal y el canciller Adenauer. Pero mientras que el colegio antinazi se fue apartando lentamente de la política alemana, el Nordem mantuvo secretamente su filiación nazi, en mensajes subrepticios.

Finalmente ambos establecimientos se unificaron en el Nordem. Sus jugadores de handball eran de los mejores del torneo: altos, fríos, excelentes lanzadores. Los arqueros les temían.

En el Viamonte, el entrenador era el profesor de educación física: Matsukuda Kimoto. Este humilde y tenaz director técnico sabía conectar con los alumnos, en un lenguaje llano, profundo e inspirador. Su castellano era neutro, y escasas veces hacía referencia a su origen japonés

No mencionaba el yudo. Pero en las indicaciones que brindaba, siempre tersas, correctas y efectivas, había dejos de la ancestral sabiduría nipona, sus ritos y experiencias.

En este gran clásico contra el Nordem, una parábola histórica había conjugado a Efraím Ducasse, el peor del equipo, y al entrenador Kimoto: el alumno judío y el profesor japonés, lucharían unidos contra el equipo nazi. Esa alianza, que no explicitaban verbalmente entre ellos ni con el resto del equipo, les permitía desafiar las circunstancias.

Los Nordem eran evidentemente mejores jugadores, su técnica y potencia hasta ese momento insuperables. El Viamonte nunca les había ganado un partido, y sin embargo era un clásico, por el tesón con que los enfrentaban desde hacía décadas, incluso antes de que se fusionaran en un solo colegio alemán y nazi.

Tanto Efraím como Kimoto habían visto la película de básquet protagonizada por Gene Hackman: el técnico utilizaba el recurso de la astucia como los espías de la Biblia.

Su truco era hacer lanzar el tiro definitorio al peor del equipo, al que los rivales no estarían vigilando. En la película, finalmente el mejor lanzador le decía al entrenador: “Yo puedo”. Y por primera vez en la trama, Hackman aceptaba la decisión conjunta de sus dirigidos.

Kimoto y Efraím, que nunca antes habían intercambiado palabras personales, aunque la relación siempre había sido de mutuo respeto, en esta ocasión se conjuraron para que, cerca del final del partido, si lograban estar perdiendo por solo un tanto, Efraim desbordara, se mandara a la punta izquierda del área, y acabara el partido en un inesperado empate.

Probablemente tirara una “masita”, pero entre el desconcierto del equipo contrario, y una distracción del arquero, la estratagema podía llegar a funcionar. Durante un tiempo este secreto se limitó a Kimoto y Efraím, y el muchacho sintió sobre sus hombros una responsabilidad sustancial a la vez que una emoción maravillosa.

Efraím dedicó tres horas diarias, durante seis meses, a practicar su tiro, hasta convertir su brazo derecho en la honda de David. Esa pelota debía salir disparada como la piedra que había derribado a Goliat.

Sólo una brizna del azar distraía a Efraím de su esfuerzo sobrehumano: la presencia constante, en el aula y en su mente, de la profesora Lotremon.

La docente de Química presentaba por las mañanas, en una hora imposible para cualquier otro ser humano, un cuerpo despampanante, un perfume delicioso, unos labios desnudos y, la porción que soliviantaba a Efraím, una cordillera bifronte, tierna y dulce, demoledora. 

¿Podía el destino ser tan endemoniado como para haber desplegado un inicio de conocimiento entre el profesor Kimoto, soltero, y la profesora Lotremon, recién divorciada?

No acababan de aliarse, Efraím y Kimoto, que ya las miasmas tóxicas de la pasión los enfrentaban, involuntariamente. Efraím hubiera concretado su entrenamiento como el mejor lanzador del planeta si Lotremon simplemente le hubiera ofrecido la recompensa al final del camino. Pero en la realidad sólo lo desconcentraba.

Llegó el momento de compartir la jugada maestra con el resto del equipo. Quince días antes del partido, descubrieron que un topo había revelado a los Nordem el plan.

El director técnico de los Nordem, el carilindo Busiche, los aguardaba sin sorpresas. Rodolfo “Alacrán” Busiche era un ex jugador de handball, integrante de un equipo croata, aún joven y gerente de la empresa asociada al Nordem, de confección de cerveza.

Kimoto y Efraím, con la colaboración de la profesora Eloísa Lotremon, ya prácticamente novia de Kimoto, procuraron desenmascarar al culpable de la filtración. Infructuosamente.

El match contra el Nordem derivó en un fracaso anticipado, como la lucha del jefe galo sin poción mágica en El combate de los jefes de Asterix. Los integrantes del plantel del Viamonte, con su arma secreta neutralizada, acudieron desganados y vencidos al partido.

Pronto se supo que la profesora Lotremon, infatuada por Busiche y ahora socia de la fábrica, había entregado a su enamorado Kimoto, y a sus alumnos. Eloísa, desde el primer momento, había sido “el topo”.

Kimoto ejecutó el sepuku, se abrió el vientre en un harakiri, horas antes del partido, y expiró. Los jugadores del Viamonte concurrieron al desafío con el antebrazo enlutado por un brazalete negro. Se jugaba en el Norte y los parientes del Nordem repletaban las gradas de madera para ver ganar a los suyos, entre cánticos de la mitología nibelunga y algunos vocablos propios del Tercer Reich.

Busiche, sentado en una silla acolchada, observaba la futura victoria pensando en la entrega prometida por la profesora Lotremon para ese mismo atardecer: un horizonte de su cuerpo que le había reservado. El equipo Nordem marcaba perfectamente tanto al zaguero virtuoso de los Viamontes, como al muleto Efraim. No lo dejaban acercarse al área en soledad. La suerte estaba echada.

Efraim desbordó por la derecha, los Nordem no entendieron el movimiento ni vieron ningún peligro en su deriva. La mano de Efraim se alzó como si la impulsara el rey David; la pelota salió en una dirección inesperada -un bólido desorbitado-: hacia el rostro indefenso del carilindo Busiche.

La esfera de handball, convertida en un misil, arruinó por el resto de su vida la nariz de Busiche, le descolocó para siempre un ojo y le produjo una conmoción cerebral de la que solo despertaría tres días más tarde. La profesora Lotremon lo abandonó: no le gustaban los heridos. Efraím fue expulsado incondicionalmente de la Federación y voluntariamente se cambió de colegio.

WD

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Stranger Things se asocia a Spotify y te invita a saber cuál es tu canción para escapar de Vecna

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El final definitivo de la cuarta temporada de Stranger Things está cada vez más cerca. Y las redes oficiales de la serie de Netflix están más activas que nunca y le sacan jugo a la ansiedad en las últimas horas previas a este viernes 1°, día del estreno.

La última estrategia de promoción de la serie de terror y ciencia ficción creada por los hermanos Duffer no está vinculada ni a Eleven (Millie Bobby Brown), ni a Hopper (David Harbour) ni a Dustin (Gaten Matarazzo), sino a una protagonista indirecta de la última temporada: Kate Bush.

La cantautora británica está viviendo un renacer con su emblemática canción Running Up That Hill, que se ha vuelto a convertir en un hit global gracias a la entrega más reciente de Stranger Things.

Max, ante la tumba de su hermanastro Billy, en el Episodio 4 de la Temporada 4 de

Max, ante la tumba de su hermanastro Billy, en el Episodio 4 de la Temporada 4 de “Stranger Things”. Fotos Netflix

Para quienes no vieron la primera parte -siete capítulos- de la cuarta entrega de la serie, el tema de la artista de 63 años es el favorito de Max (Sadie Sink), una de las amigas de Eleven y ex novia de Lucas (Caleb McLaughlin).

La chica pelirroja que todavía llora la pérdida de su hermanastro Billy en la batalla de Starcourt, integra la lista negra de Vecna, el villano del Otro Lado que mata y se apodera del espíritu de personas con algún trauma.

Vecna: no es infalible si la víctima escucha su tema favorito. Foto Netflix

Vecna: no es infalible si la víctima escucha su tema favorito. Foto Netflix

Cuando Vecna intenta poseer a Max, ella y sus amigos descubren que una forma de escapar y romper el control que Vecna tiene sobre ella es escuchando su canción preferida. Y cuando lo hace, logra escapar del macabro espíritu humanoide y salvar su vida.

Spotify y la canción para escapar de Vecna

Para entretenerse en las horas previas al estreno del volumen 2 de la cuarta temporada, Netflix develó una colaboración especial con Spotify que permite a los usuarios de la plataforma musical descubrir -según el algoritmo de cada cuenta- cuál es su canción para escapar de Vecna, al igual que Max lo hizo en el episodio 4.

“¿Quieres saber qué canción te salvaría de Vecna? Ve a tu lista de reproducción del Upside Down en Spotify para descubrirlo. La primera canción de la lista es tu canción de salvación”, se puede leer en el tuit que compartió la cuenta oficial de Stranger Things.

Kate Bush vive un renacimiento gracias a que su canción

Kate Bush vive un renacimiento gracias a que su canción “Running Up That Hill” está en la Temporada 4. Foto Archivo Clarín

Publicada en 1985 como parte de Hounds of Love, Running Up That Hill llegó en su momento al número 3 de las listas británicas de sencillos, y también fue un éxito en Alemania, Bélgica, Australia y otros países.

A 37 años de su lanzamiento y empujada por la serie de culto de Netflix, la canción de Bush llegó al número 1 de iTunes en el Reino Unido y también en los Estados Unidos, donde originalmente había logrado alcanzar un modesto número 30 en las listas.

¿A qué hora se estrena Stranger Things 4: Vol. 2?

El viernes 27 de mayo se estrenaron los primeros siete episodios correspondientes al volumen 1 de la cuarta temporada. La segunda parte, o Volumen 2, tiene solamente dos episodios, pero duran, cada uno, lo que dura una película.

La serie de terror y ciencia ficción de Netflix: este viernes 1° de julio termina la Temporada 4. Foto Netflix

La serie de terror y ciencia ficción de Netflix: este viernes 1° de julio termina la Temporada 4. Foto Netflix

El capítulo 8, titulado Papá, es de 1 hora, 25 minutos. Y el 9 y final, que se llama El huésped, tiene una duración de 2 horas, 30 minutos. Ambos estarán disponibles en la Argentina a partir de este viernes a las 4 de la madrugada.

Cabe recordar que Netflix ya anunció que Stranger Things tendrá una quinta entrega. Y para decepción del gran fandom que cosechó la serie, se sabe que será la última de la historia.

POS

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Stranger Things 4, Volumen 2: ¿quiénes mueren a partir de mañana?

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Falta casi nada para que Netflix suba a su servicio de streaming el Volumen 2 de la Temporada 4 de Stranger Things -será este viernes 1° de julio- y entre las preocupaciones de los fans, hay una que viene acrecentándose.

No tiene que ver con Eleven, el personaje de Millie Bobby Browno, tal vez, sí-, tampoco con la banda sonora de los episodios por estrenar.

No.

Max (Sadie Sink) casi muere en manos de Vecna en el Volumen 1 de la Temporada 4. ¿Zafa? Fotos Netflix

Max (Sadie Sink) casi muere en manos de Vecna en el Volumen 1 de la Temporada 4. ¿Zafa? Fotos Netflix

Tiene que ver con las muertes.

¿Alguno de los chicos del núcleo grueso, del que arrancó en la primera Temporada, se queda sin llegar al final?

Quedan pocas horas para empezar a saberlo.

Los culpables

Y fueron ellos, los hermanos Matt y Ross Duffer, los creadores de la serie y quienes, les adelanto, escribieron y dirigieron los dos episodios que desde este viernes 1° de julio estarán disponibles, avisaron que “habrá muertes”.

Matt y Ross Duffer, los responsables de todo. De la serie y de decir que

Matt y Ross Duffer, los responsables de todo. De la serie y de decir que “habrá muertes” en lo que queda de la Temporada 4. Foto EFE

Y a partir de eso, hay una teoría, seguida por muchos, que parece resultar infalible a la hora de predecir qué personaje(s) puede(n) abandonar la serie y no llegar con vida al final de esta Temporada.

Por ejemplo, si desapareciera Yuri (el yugoslavo Nikola Djuricko), el contrabandista ruso más chanta que revendedor de autos usados, que está en Rusia con el policía Jim Hopper (David Harbour), Joyce (Winona Ryder) y Murray (Brett Gelman) no parecería molestar a muchos seguidores de la serie de Netflix.

La garra de Vecna, en el Volumen 1 de la Temporada 4. ¿Elige a sus víctimas por un motivo específico?

La garra de Vecna, en el Volumen 1 de la Temporada 4. ¿Elige a sus víctimas por un motivo específico?

Pero no. Hay una teoría que están siguiendo muchos fanáticos de la serie con Winona Ryder, que parece, en una de ésas, quién dice, indica sin margen de error quiénes son los personajes que van muriendo en Stranger Things.

Sin más vueltas, vamos a contarla.

La teoría de la B

La tendencia de que, en las temporadas anteriores, los personajes que morían tenían algo en común, además de vivir en el pueblito de Hawkins, es que, y no hay dudas respecto a ello, en cada temporada el personaje que murió empezaba su nombre con la misma letra.

La B.

Vecna (con V, no B), cuya identidad fue revelada en el último episodio del Volumen 1 de la Temporada 4.

Vecna (con V, no B), cuya identidad fue revelada en el último episodio del Volumen 1 de la Temporada 4.

Barb moría en la primera. Bob fallecía en la segunda. Y en la tercera a quien no volveríamos a ver -vivo- es a Billy.

Pero, y siempre suele haber un pero, nos encontramos con que ya no quedan personajes cuyos nombres de pila arranquen con la segunda letra del abecedario.

¿Y los nuevos?

Eddie Munson (interpretado por Joseph Quinn). Según la Teoría de la B, no corre peligro.

Eddie Munson (interpretado por Joseph Quinn). Según la Teoría de la B, no corre peligro.

Aparecieron Eddie, Argyle, Angela y Jason. Y si fuera por la Teoría de la B, y como ni siquiera tienen esa letra en ninguna parte de sus nombres, se podría asegurar que pueden firmar contrato para la quinta temporada -que se sabe será la última, pero no hay noticias ni de cuándo comenzarán a grabarla-.

Pero sí hay una familia cuyo apellido comienza con B.

¿Ya la descubrieron?

Los Byers.

O sea, Joyce y sus hijos, Will y Jonathan. Winona Ryder encabeza el elenco en los créditos iniciales desde el Capítulo 1. ¿La van a eliminar?

Winona Ryder es Joyce Byers, Byers con B. ¿Van a matar a la que encabeza el elenco en los créditos?

Winona Ryder es Joyce Byers, Byers con B. ¿Van a matar a la que encabeza el elenco en los créditos?

Will (Noah Schnapp) fue el chico que primero desapareció. Y volvió. Ah, pero ¿cómo le suelen decir a los que se llaman William? Bill… El caso de Jonathan es particular, porque el personaje que interpreta Charlie Heaton ha perdido un poco de protagonismo.

A menos que los hermanos Duffer no quieran que los fans se pongan a llorar a mares, no sería Jonathan candidato a morir en manos de Vecna.

Charlie Heaton es Jonathan Byers, hijo de Joyce Byers.

Charlie Heaton es Jonathan Byers, hijo de Joyce Byers.

Y otro personaje con apellido que inicia con B es el de Murray. Bauman es su apellido. Tampoco es de uno por los que los fans protestarían demasiado ni escribirían cartas para quejarse y que le devolvieran la vida.

Y Papá, el doctor que interpreta Matthew Modine, se llama Martin. Sí, Martin… Brenner.

Martin Brenner, con B, interpretado por Matthew Modine.

Martin Brenner, con B, interpretado por Matthew Modine.

Y Robin (Maya Hawke, la hija de Ethan Hawke y Uma Thurman), si bien no empezó en la primera temporada, sino que llegó en la tercera, se apellida… Buckley.

Recordemos que todo esto obedece a una teoría, que hasta la Temporada 3 tuvo su sustento, pero en el Volumen 1, con la muerte de Chrissy -OK, un personaje que no duró mucho- la letra cambió.

Y antes de que empiecen con que si los asesinatos de Vecna seguirán en orden alfabético, saltando de la B a la C, pasamos a recordar los horarios de estreno del Volumen 2 de esta cuarta y anteúltima temporada para el viernes 1° de julio.

A qué hora estrena

El Volumen 2 de la Temporada 4 podrá verse a partir de los siguientes horarios en los países de Latinoamérica y España:

  • Nicaragua: 1:00 am.
  • Honduras: 1:00 am.
  • El Salvador: 1:00 am.
  • Costa Rica: 1:00 am.
  • Guatemala: 1:00 am.
  • México: 2:00 am.
  • Colombia: 2:00 am.
  • Perú: 2:00 am.
  • Panamá: 2:00 am.
  • Ecuador: 2:00 am.
  • Venezuela: 3:00 am.
  • Bolivia: 3:00 am.
  • Puerto Rico: 3.00 am.
  • Argentina: 4:00 am.
  • Chile: 4:00 am.
  • Paraguay: 4:00 am Brasil: 4:00 am.
  • Uruguay: 4:00 am.
  • España: 9:00 am.

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