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La Usina Social superó un año difícil y se consolida con nuevas metas y desafíos

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La Usina Social realizó un balance de las actividades desplegadas a lo largo de 2021 y avanzó en la planificación para el año próximo en el marco de un encuentro denominado “Pensamos el 2022 entre todxs”, que estuvo encabezado por su presidenta, la diputada provincial Clara García.

“Hemos construido un nosotros, una identidad que nos diferencia y tiene que continuar abonando a un proyecto político progresista, y aportar a una sociedad más democrática, inclusiva, sustentable y feminista”, señaló García en la actividad que tuvo lugar en la sede de Jujuy al 2800.

Durante este año, La Usina Social afrontó la muerte de su fundador, Miguel Lifschitz, a causa del Covid-19. Pese a ello y a las circunstancias impuestas por la pandemia, el espacio siguió adelante y a partir de julio desplegó una variada e ininterrumpida agenda de actividades.

En la misma semana, García, quien pasó a estar al frente de la organización, también encabezó una reunión de su Consejo Asesor. “Estamos poniendo todo para hacer honor a ese legado que Miguel nos dejó y a las que fueron las bases de su proyecto: la seriedad, el trabajo en equipo, la transparencia, la mirada social y de futuro, la innovación”, sostuvo en la oportunidad.

Dicho organismo, coordinado por la diputada provincial Érica Hynes, está integrado por Diana Maffia (género), Hugo Quiroga (Estado y política), María de los Ángeles “Chiqui” González (cultura), Alejandro Katz (Estado y política), Daniela Soldano (políticas sociales), Oscar Fay (salud y producción), Ingrid Beck (género), Ricardo Silberstein (justicia), Verónica Geese (energías), Juan Carlos Zabalza (política), Andrea Uboldi (salud), Ángel Sciara (economía), Rubén Chababo (derechos humanos), María del Pilar Bueno (ambiente), Pedro Núñez (educación), Rubén Piacentini (Ambiente).

“Hacia el fin de su mandato como gobernador –rememoró García ante los miembros del consejo-, Miguel buscó que toda esa inversión en lazos sociales que da la gestión pública, todo ese colectivo de personas con trayectoria de trabajo en equipo con las que se vinculó, no quedara inmóvil o se perdiera. Por eso, imaginó la usina como un espacio social y generador de energía; no aquel típico centro de estudios que los partidos políticos solían desarrollar sino un espacio innovador para diseñar políticas públicas, con toda la apertura y el dinamismo que estos tiempos requieren”.

En tal sentido, los miembros del Consejo Asesor coincidieron en la valoración de La Usina Social en tanto espacio de diálogo, escucha y debate, que podría resumirse en las palabras de Katz: “La tradición progresista de la ciudad de Rosario y la provincia de Santa Fe son una muestra de que la política puede seguir siendo un instrumento privilegiado de transformación de una realidad cada vez mas degradada. En ese reconocimiento, la memoria de Miguel ocupa un lugar central. Estamos atravesando momentos muy críticos y la existencia de La Usina Social sin dudas es una de las formas posibles de buscar respuestas a las dificultades que enfrentamos. Uno de los déficits de nuestro país es la falta de capacidad de construir espacios de deliberación pública que sean robustos, que interpelen a la sociedad y se pregunten por sus problemas para imaginar algunas respuestas para romper con este ciclo de deterioro”, señaló.

Sin freno pese a la pandemia

La segunda ola de pandemia retrasó la apertura de las actividades presenciales y obligó a retomar algunas actividades en formato virtual y a reducir los aforos en otras presenciales.

Con la conducción de García, en julio comenzó una nueva etapa de La Usina Social, en la que el espacio se orientó a generar mayores comunidades y que se sientan parte del proyecto general, ampliar los públicos y participantes, concretar la apertura del Bar y el área Coworking “Usina.Co”, y consolidar el trabajo alrededor de los 3 grandes proyectos transversales que se plantearon desde el inicio: 1) Innovación y cultura, 2) Estudios y formación política, y 3) Participación y construcción de iniciativas públicas.

A lo largo del año se realizaron alrededor de 360 actividades, organizadas por las diferentes comisiones de trabajo con el compromiso de generar propuestas de calidad, que aborden temas de relevancia no sólo coyuntural sino, sobre todo, coherentes con el desarrollo de los principales interrogantes y temas de debate planteados por la agenda progresista.

Esa agenda incluyó cursos de capacitación con y sin certificación, charlas, talleres, ciclos de proyección de películas, exposiciones, etc., actividades que permitieron sumar otras temáticas de relevancia, muchas veces coyunturales y otras de contenido dirigido a públicos específicos (profesionales, organizaciones sociales, mundo académico, emprendedores, etc.). Asimismo, se desplegó una vasta programación cultural que abarcó todos los jueves, viernes, sábados y domingos de la semana con diferentes propuestas artísticas.

En el marco de la reunión de planificación, Clara García valoró el esfuerzo y remarcó los desafíos que tienen por delante: “Sueñen muy grande y comprometámonos a llevar todo eso adelante el año que viene”, finalizó la actual presidenta de la institución.

Fuente : El ciudadano

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