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Tiempo de viajar

TDV – Ushuaia II

Tiempo De Viajar

La semana pasada comenzamos ésta entrega sobre Ushuaia que termina hoy. Visitemos el último tramo de nuestra linda aventura en uno de los sitios más bellos de nuestro país. Vení con nosotros.

Caminatas por Ushuaia

Como fuimos en verano, los días son muy largos.

Amanece a las 4.30 y anochece más allá de las 22,30, por lo que es común caminar la calle San Martin de punta a punta. Desde el cementerio hasta el presidio. Son unas 20 cuadras donde los centros de ventas y restaurantes se concentran. También la avenida Maipú que circula junto a la costanera, es un lindo lugar para caminar.

Teniendo en cuenta que es un época de pandemia hay poca gente, ya que no llegan tantos turistas argentinos y mucho menos los grandes buques de pasajeros que amarran semanalmente. Si notamos más coches circulando por ahí y nos confirman que son personas que viven en Río Grande y vienen a pasar la Fiesta de Fin de Año con su familia en Ushuaia. Por eso, alrededor de las 20 hs, la calle principal se llena de coches, algunos con música fuerte, circulando muy despacio, como dejándose ver antes de encontrar un lugar para estacionar.

Pero además tuvimos la oportunidad de realizar dos caminatas en Ushuaia.

La primera de ellas fue un corto trekking en las laderas del Glaciar Martial que constituye la principal fuente de agua potablede la ciudad. En el verano se puede ascender por la pista empedrada y llegar hasta la base del glaciar. Nosotros no subimos tanto, lo suficiente para volver con hambre y degustar un buen café con medialunas en un pequeño restaurante junto al parking. En el lugar también hay una Casa de Té donde dicen hacen las mejores tortas de Ushuaia, pero al momento que fuimos estaba cerrada.

La caminata más importante que hicimos fue hasta Laguna Esmeralda. Un lugar muy bonito. Sabíamos que sería dura, ya que llegar desde la ruta insume unas 3 horas de caminata para recorrer unos 5 km de bosques, ríos, piedras, lodazales y turbales, pero tenes la posibilidad de descansar de a ratos, sacar fotos y ver algunos animales del bosque como los zorros colorados que nos miran curiosos desde la distancia.

La laguna se encuentra al pie del glaciar Ojo de Albino, entre el Cerro Bonete y el Cordón Toribio y los colores varían, desde el verde esmeralda de las aguas, al amarillo de los turbales, mezclado con los verdes y marrones de las montañas que la encierran y el blanco del glaciar a sus espaldas. Durante el verano es un lindo lugar para explorar, si tenes ganas y energía. Pero durante el invierno es necesario usar crampones o raquetas de nieve para la caminata ya que el bosque se cubre completamente y la laguna suele congelarse. La caminata fue agotadora pero valió la pena el esfuerzo.

A Silvia le costó mucho llegar y cada tanto se repetía “quien me mandó a hacer esto”, pero al final del recorrido quedó no sólo agotada sino también muy satisfecha por haber podido cumplir.

La Cárcel del Fin del Mundo

Una visita obligada para entender los orígenes de la ciudad es el Museo del Presidio. Este penal nació como un proyecto para albergar a los presos más peligrosos del país, copiando el modelo australiano y de esa forma repoblar un lugar inhóspito. Pero también fue un sitio donde se produjeron muchos excesos y por ese motivo se pidió su cierre en 1947. Algunos de los presos terminaron convirtiéndose en mano de obra o prestando servicios a los habitantes de una ciudad de Ushuaia que nacía. Hoy se pueden recorrer sus pabellones restaurados con el fin de recrear la vida en la prisión. Pero para tener una idea real de lo que fue la dura vida dentro de estas frías paredes, deberías visitar el pabellón 1 también llamado Pabellón Histórico que se mantiene en estado original. A muchos les produce escalofríos y se le hiela la sangre porque dicen que está embrujado.

En 1902, se construyó en las cercanías de Ushuaia, el presidio, el cual estuvo en servicio como cárcel hasta 1947, cuando fue cerrado por el entonces presidente Juan Domingo Perón, basado en motivos humanitarios. Por esos años el Director del Servicio Penitenciario Federal fue Roberto Pettinato, padre del músico y conductor televisivo. El edificio pasó luego a manos de la Armada Argentina y tras un tiempo de abandono, se instaló allí el Museo Marítimo del Presidio de Ushuaia.

Como contamos en otro momento, el presidio contaba con un ferrocarril que conducía a los presos hasta los campos de trabajo situados donde hoy está el Parque Nacional Tierra del Fuego. La dureza de las condiciones climáticas y el aislamiento geográfico de la ciudad más austral del mundo reforzaban la seguridad del presidio, destinado a delincuentes reincidentes, muy peligrosos y empleado también para enviar a detenidos políticos.

Construido al este de la ciudad de Ushuaia, el penal alcanzó a tener cinco pabellones principales, alojando a más de 540 presidiarios y carecía de muro de circunvalación, teniendo sólo un alambrado. Unas 250 personas, entre guardia cárceles y celadores, custodiaban a los penados. Los pabellones estaban dispuestos en estrella, alrededor de un hall central y cada uno de ellos contaba con dos pisos, en los que se alineaban a ambos lados celdas de unos cuatro metros cuadrados. Eran unos 380 calabozos con muros de roca de 60 centímetros. Cuando la población del penal excedía su capacidad, las caballerizas se transformaban en improvisadas celdas comunes, alojando cada una a 40 o 50 reclusos.

A los reclusos se les proporcionaba educación primaria, en caso de no tenerla y una retribución por los trabajos realizados. Contaban con talleres de carpintería, herrería, imprenta, mecánica y zapatería. Los que tenía buena conducta trabajaban en la tala de árboles para leña, y en las últimas etapas de su funcionamiento en las obras públicas, incluso a éstos se les permitía dejarse crecer el bigote. Hay archivos fotográficos en el museo que muestran que en la década de 1920 los presos formaron también una banda de música que animaba a los habitantes los días domingo.

Durante los gobiernos de facto de José Félix Uriburu y Agustín Pedro Justo llegaron contingentes de líderes gremiales y políticos que protagonizaron alzamientos contra los gobernantes en la llamada Década Infame. Algunos de ellos fueron: Néstor Aparicio, Pedro Bidegaín, Elpidio González, Héctor J. Cámpora, Honorio Pueyrredón, Ricardo Rojas, entre otros y aunque no estaban consideras presos, porque vivían fuera del penal, fue una manera de alejarlos de la vida política en Buenos Aires.

Pero también llegaron reos peligrosos.

Uno de ellos fue Mateo Banks, uno de los asesinos seriales más conocidos de la época. Su familia era dueña de dos grandes estancias en la localidad de Azul, pero él era un jugador empedernido que había perdido parte de su fortuna en el juego. Endeudado, iba vendiendo parte de su hacienda a sus hermanos, pero ni siquiera de ese modo lograba compensar todo el dinero que debía.

La forma más conveniente que encontró para solucionar ese problema fue asesinar a 6 miembros de la familia, entre ellos tres hermanos, una cuñada, dos sobrinas y dos peones  de campo, con el sólo motivo de quedarse con sus posesiones, siempre armado con su rifle Winchester. Banks fue condenado a cadena perpetua y enviado a la cárcel de Sierra Chica, donde fue designado bibliotecario. Tiempo después, el estanciero pidió una revisión de su condena pero fue enviado a Ushuaia.

Durante su reclusión, brindó entrevistas a medios gráficos, donde sostuvo su inocencia. Cumplidos los 25 años de prisión y por buen comportamiento, el estanciero fue liberado. Al salir del penal, su único hijo lo esperaba y se fueron a vivir a un departamento de Buenos Aires. Cambió de nombre y trabajó como corredor de comercio. Una tarde, al volver a su casa, decidido a tomar una ducha, pisó el jabón, resbaló, golpeó su cabeza con el borde de la bañera y una hora más tarde sería encontrado muerto. Tenía 77 años.

Otro preso famoso fue Simón Radowitsky, un anarquista ucraniano que mató al jefe de la policía Coronel Ramón Lorenzo Falcón, con una bomba siendo menor de edad.

Radowitsky pasó a la historia por ser el único que logró escapar a Chile, aunque finalmente sería arrestado y enviado de vuelta. Algunos presos lograban fugarse, pero volvían solos porque se morían de hambre o frío y se sabe que si en unos días no volvían se los consideraba muertos.

Radowitsky pasaría 21 años en la cárcel, de los cuales 10 serían en calabozo aislado con la mitad de la ración de comida, 19 de esos años en el Presidio de Ushuaia. Luego sería indultado por Yrigoyen, abandonaría la Argentina y lucharía en el bando republicano durante la Guerra Civil Española. Al finalizar se refugiaría en Francia y luego iría a México donde trabajaría en una fábrica de juguetes para niños y daría charlas y conferencias a compañeros de ideas. Siempre sostuvo, que la gran revolución humana sólo la podía hacer el socialismo libertario, hasta lograr la paz eterna y la igualdad entre los pueblos. Murió a los 64 años de edad. Sus restos descansan en el Panteón Español, en la Ciudad de México. Su epitafio reza: “Aquí reposa un hombre que luchó toda su vida por la libertad y la justicia social”.

Pero tal vez el más conocido de todos sea Cayetano Santos Godino, más conocido como El Petiso Orejudo, quien nació en 1896 y pasó a la historia como el asesino serial argentino más joven, con 4 víctimas fatales confirmadas, 7 intentos de asesinato, todos menores de 5 años, además se lo acusó de piromaníaco por el incendio 7 edificios.

Hijo de inmigrantes italianos trabajadores que no podían salir de la pobreza, se tiene registros que ya a los 7 años tuvo su primer intento de asesinato. El padre de Cayetano era alcohólico y golpeador y el vino al mundo con graves problemas de salud. De hecho, durante sus primeros años de vida estuvo varias veces al borde de la muerte. Durante toda su niñez Cayetano fue víctima de golpes y maltratos por parte de su padre y también de su hermano mayor.

Su niñez transcurrió en las calles y desde los cinco años fue expulsado de varias escuelas, por su falta de interés en los estudios y su comportamiento rebelde.

El 28 de septiembre de 1904, lleva con engaños a Miguel Depaola de casi 2 años, lo golpea y lo arroja sobre espinas y cuando se disponía a liquidarlo, un policía que pasaba por el lugar lo detuvo y se llevó a los dos niños a la comisaría, donde fueron retirados por las madres. Un año después intentó hacer lo mismo con Ana Neri, que apenas tenía 18 meses. La golpeó varias veces con una piedra en la cabeza, en un baldío, hasta que nuevamente un policía lo detuvo pero por su edad lo dejaron en libertad esa noche.

Un año después, María Rosa Face, de 3 años sería el primer asesinato de Godino pero pasó desapercibido y sería descubierto años después cuando él mismo lo confesó ante la policía. Según contó, en 1906 tomó a la niña, la llevó a un terreno baldío e intento estrangularla, pero luego la enterró viva y la cubrió con latas. Las autoridades, al conocer este crimen, fueron al lugar pero encontraron que se había edificado una vivienda. Sin embargo estaba registrada la denuncia por desaparición de la niña, cuyos restos jamás fueron encontrados. Cayetano tenía sólo 9 años de edad.

Ese mismo año, su propio padre lo denuncia a la policía, porque descubrió que había torturado y matado aves domésticas y mantenía los cadáveres de las aves bajo la cama. Apenas estuvo privado de su libertad dos meses y después lo soltaron. Ya no asistía a la escuela y sólo vagaba por las calles.

En 1908 ataca a un chico a quien intenta ahogar en una pileta para caballos y lo tapa con maderas para impedirle salir a la superficie y en otro caso le quema los párpados con un cigarrillo a un chico que tenía sólo 2 años de edad. En ambos casos fue descubierto y logra escapar. A fines de ese año, sus propios padres vuelven a entregarlo a la policía y es enviado a una colonia de menores en Marcos Paz, donde estuvo 3 años y donde aprendió apenas a leer y escribir. Este confinamiento, lejos de regenerarlo, lo endureció más y cuando volvió a las calles, ya era un criminal frío y potenciado, listo para matar nuevamente.

En 1912 comenzó su carrera como piromaníaco y al ser detenido por éstos incendios, el deja una frase escalofriante: “Me gusta ver trabajar a los bomberos, es lindo ver cómo caen en el fuego”. El tipo estaba muy loco.

Luego llegarían otros asesinatos de niños como el de Gesualdo Giordano, de 3 años de edad a quien llevó engañado un sitio e intentó estrangular con una soga que usaba como cinturón, pero no pudo y volvió con una tabla con un clavo de 10 cm y se la clavó en la sien, usando una piedra como martillo. Esa misma noche asistió al velatorio de su propia víctima porque, según declararía luego, quería ver si Gesualdo tenía aún el clavo en la sien. Se fue llorando del lugar, pero dos policías allanaron el hogar de los Godino y detienen a Cayetano. En sus bolsillos hallaron un recorte del diario en el que se escribía del asesinato de Gesualdo y el resto de la soga con el que había ahorcado a su víctima.

Al ser detenido, se lo recluyó en un hospicio, en un pabellón psiquiátrico y allí atacó a dos pacientes, uno inválido y otro en silla de ruedas. Luego fue trasladado a un penal y diez años después es llevado al Penal de Ushuaia, donde los médicos, basándose en estudios científicos, decían que su maldad provenía del gran tamaño de sus orejas, así que le practicaron una cirugía estética para achicárselas. Por supuesto, no funcionó.

En 1933 desató la furia de los presos del penal cuando mató al gato que era la mascota de la cárcel, al arrojarlo junto con leños al fuego. Le pegaron tanto que tardó 20 días en salir del hospital.

Las circunstancias de su muerte, el 15 de noviembre de 1944, siguen siendo un misterio. Se presume que fue por un proceso ulceroso gastroduodenal, pero se sabe que muchas veces sufrió golpizas, maltratos y vejámenes por parte de los mismos presos, ya que lo acusaban de ser informante de los guardia cárceles.

Sobrellevó los días de la cárcel, sin amigos, sin visitas y sin cartas y murió sin confesar remordimiento alguno.

Al cerrarse el penal en 1947, el cementerio fue removido y trasladado, pero los huesos del Petiso Orejudo habían sido saqueados.

Los fantasmas de la Cárcel

Un grupo de estudiosos de lo paranormal dicen que detectaron presencias espirituales dentro de la Cárcel del Fin del Mundo y dentro de los antiguos pabellones y aún hoy se pueden escuchar a sus almas cumpliendo sus condenas.

Hay una presencia que se destaca y atemoriza a sus visitantes: La Dama de Blanco, que de noche cobra vida buscando el alma de su hijo muerto dentro del penal. Según se sabe, la misteriosa mujer habría tenido un final trágico, cuando viajó desde Buenos Aires con intención visitar a su hijo, quien cumplía su condena en el presidio. Las autoridades le comunicaron que el hijo tenía muy mala conducta y estaba en celda de castigo por lo que no podía verlo. La mujer, sin ningún recurso, vagó por las frías calles del pueblo y dormía abrazada a una frazada de color claro en la puerta del presidio. Una mañana le dijeron que su hijo había muerto de tuberculosis. Pocos días después, la encontraron tapada de nieve, no respiraba. Había muerto sin poder verlo.

Así nació La Dama de Blanco, quien aún vaga por las cercanías del presidio buscando a su hijo y se presentó varias veces ante algunas personas causando mucho pánico.

Aún hoy las presencias sobrenaturales incomodan a los trabajadores del presidio después de décadas de clausura. Hoy reconvertido en atracción turística, pero con un pasado que esconde las peores penas, se escuchan silbidos, susurros, gritos, presencias que levitan por los pasillos, luces que se encienden, puertas que se azotan, cadenas que se arrastran, turistas que sufren inexplicables desmayos cuando caminan por el Pabellón 1, el más antiguo y el último refugio de los más siniestros condenados. El frío, el olvido y el abandono completan una postal tenebrosa en uno de los confines más inhóspitos del mundo.

Pero La Dama de Blanco no sería la única presencia en el penal.

El equipo de investigación se quedó toda una noche grabando y registrando sonidos con equipos especiales  y dicen que pudieron captar la voz del Petiso Orejudo, cuya alma vaga por los pasillos de la Cárcel. Ellos registraron voces en una celda y preguntaron: Sos Godino? Y luego de segundos la respuesta fue “Sí”.Te arrepentís de lo que hiciste? Y la terrible respuesta fue “Nunca”.

Los trabajadores del Museo dicen que tienen la precaución de no caminar solos de noche porque al terminan la jornada de trabajo y apagar las luces, se escuchan silbidos desde los pabellones y también se ve cómo las luces con sensores de movimientos se encienden por tramos y aunque los pabellones están completamente cerrados y nadie puede entrar ni salir, adentro aún se escuchan voces. Terrorífico.

De cine y cenas

Como hacemos habitualmente, si te gusta el cine te cuento que muchos directores eligieron Ushuaia para filmar películas o rodar algunas escenas, por su paisaje o por su historia. Algunas de ellas son: El ultimo amor en Tierra del Fuego con Isabel Sarli (1979), El Viaje de Pino Solanas (1992), La Fuga (2001) con Ricardo Darín y Miguel Ángel Sola, La Reconstrucción con Diego Peretti y Alfredo Casero (2013).

Pero también se filmó acá en el año 2015, el final de la película El Renacidocon Leonardo Di Caprio. En la escena en cuestión, el protagonista lucha a muerte junto a un río contra su agresor, mientras del otro lado se ven unos indios esperando el desenlace de esa pelea sobre sus caballos. La mujer de rasgos indígenas, que en la película es la esposa india de Di Caprio, es una chica fueguina que participó como extra durante la filmación. Un orgullo para ella saber que Di Caprio soñaba con ella no?

Ushuaia cuenta con una gastronomía típicamente austral, donde se puede degustar centolla fueguina, merluza negra, abadejo, besugo y mariscos, pero también se puede disfrutar de un buen cordero patagónico a la cruz. Todos los años, durante el invierno, se realiza el Festival Internacional Gastronómico Ushuaia a Fuego Lento, un evento en el que se incluyen circuitos gourmets, clases de cocina, degustaciones y capacitación para profesionales, con platos a base de los productos típicos de la zona.

Un día nos decidimos a probar la especialidad de Ushuaia: La Centolla Fueguina.

Entramos a un pequeño restaurante donde había una enorme pecera con 4 centollas esperando ser protagonistas del plato principal. Los precios son elevados y tampoco queríamos ser responsables de la cruel muerte de uno de los animales. Ya que retirados de ese hábitat de agua fría, se los sumerge en agua hirviendo donde dicen que mueren en forma instantánea y se cocinan. Del animal solo se aprovechan sus patas.

Nosotros queríamos probar la centolla pero también queríamos evitar todo ese proceso, así que sólo pedimos una cazuela de centolla gratinada que estaba bastante buena.

La cena de Fin de Año, en familia, fue en un lindo restaurante con grandes ventanales junto al Canal de Beagle y desde se puede ver de fondo toda la ciudad de Ushuaia.

Hasta acá llegamos hoy. Recomendamos visitar Ushuaia y la disfrutes de punta a punta. De verdad es un lugar fantástico para conocer. Te dejamos éste video para que vayas preparando tu viaje.

Los esperamos la semana que viene para visitar otro sitio maravilloso.

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Oscar Mira

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