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España

Galicia se blinda contra los botellones para evitar un brote como el balear

Además de la salud, un caos como el de Baleares podría arruinar toda la campaña turística veraniega. Y Galicia, en pleno Año Santo, no se lo puede permitir. Por eso la Xunta y los concellos se han conjurado para evitar que desmadres como el de Palma de Mallorca, origen del 'macrobrote' que ha puesto en un brete al sector turístico balear y al sanitario, se reproduzcan en las playas y plazas gallegas. Para ello, las fuerzas y cuerpos de seguridad reforzarán la vigilancia de las aglomeraciones nocturnas en las siete principales ciudades gallegas y en algunas poblaciones turísticas costeras de riesgo, como Sanxenxo. En definitiva, un cerco policial a los botellones. Este viernes se ha celebrado un encuentro a tal efecto que ha reunido, entre otros, al vicepresidente primero de la Xunta, Alfonso Rueda; al presidente de la Federación Galega de Municipios y Provincias (Fegamp) y alcalde de Vilagarcía de Arousa, Alberto Varela; al delegado del Gobierno en Galicia, José Miñones, y a representantes de las fuerzas y cuerpos de seguridad. En una atención a la prensa posterior, el vicepresidente primero de la Xunta ha dejado claro que el objetivo es evitar, a todas costa, que en Galicia suceda algo parecido a «lo ocurrido en Baleares». «Todos estuvimos de acuerdo en que esto va a ser objeto de un especial control este fin de semana», ha explicado Rueda a la prensa. La previsión meteorológica apunta a un fin de semana bastante desapacible, pero eso no hará, según ha afirmado Rueda, que se vayan a relajar en los controles previstos. Ocio, sí, pero con cabeza Hace días que las autoridades están alerta. En Galicia, uno de cada dos nuevos contagiados tiene menos de treinta años. Esto se explica, en buena medida, por ser el sector de la población que –en su mayor parte– todavía no ha sido vacunado. Pero también por la flexibilización de las restricciones impuestas, las mayores interacciones sociales por el buen tiempo y las vacaciones, además de cierta relajación en la toma de precauciones para evitar contagios. Y es aquí donde las autoridades quieren incidir: «La gente joven tiene derecho a su ocio, pero cumpliendo la normativa», ha dicho Rueda ante los periodistas. Los cuerpos y fuerzas de seguridad pondrán énfasis en el control de los botellones. Beber alcohol en las calles –fuera de las terrazas– ya está prohibido de por sí, pero hacerlo en plena pandemia del coronavirus es una actividad «de máximo riesgo» para la salud pública, tal y como recordó también el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, en una atención a la prensa desde Orense. Los jóvenes que participen en ellos podrían ser sancionados con multas de 200 a 300 euros. Todas las administraciones prometen implicarse para este fin de semana hacer «un esfuerzo especial» en la prevención de las aglomeraciones nocturnas. El delegado del Gobierno en Galicia ha asegurado que tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil intensificarán su acción y coordinación con las policías locales y la Policía Adscrita para evitar las reuniones multitudinarias en la vía pública. Por su parte, Rueda ha afirmado que la Xunta, en todo lo que de ella dependa, «hará un especial esfuerzo con el refuerzo de personal de la plantilla de la Policía Autonómica». Y también se emplearán a fondo las diferentes policías locales, aunque el presidente de la Fegamp ha pedido «refuerzos» para unos cuerpos municipales que «llevan meses haciendo un esfuerzo ingente». Para que todas estas buenas intenciones lleguen a buen puerto, la colaboración y coordinación entre policías locales y cuerpos y fuerzas de seguridad del estado son imprescindibles. Lo ha recalcado el presidente de la Xunta, que, si bien ha recordado que las policías locales pueden pedir auxilio si se ven desbordadas, también ha dejado claro que la implicación de los ayuntamientos y de los cuerpos municipales es «absolutamente necesaria», especialmente para las actuaciones preventivas. Es decir, no solo para abortar concentraciones multitudinarias que pongan en riesgo la salud, sino también para convencer a los jóvenes del riesgo de hacer botellones. En este sentido, la proximidad de las administraciones locales juega un papel fundamental. De todas formas, más allá de todas estas cuestiones de organización, coordinación y matices sobre la capacidad de las plantillas policiales que deberán resolver las administraciones, la clave la ha dado Rueda ante la prensa después de la reunión. Lo fundamental es la responsabilidad individual. Si la gente no se comporta, por muchos agentes que hubiese –ha recordado el vicepresidente de la Xunta– «el control seguiría siendo dificilísimo». El caso de Sanxenxo Las grandes ciudades –Vigo, La Coruña, Santiago, Pontevedra, Orense, Lugo y Ferrol– y la comarca de O Salnés serán los lugares especialmente sensibles que las policías deberán atender, además de otras zonas que en fechas pasadas registraron ya incidentes relacionados con botellones. Preocupa especialmente Sanxenxo. Si ya de por sí es una localidad con una gran afluencia turística, se da la circunstancia de que está cerca de Pontevedra y Poio, que ahora están en un nivel epidemiológico superior, que implica el cierre del ocio nocturno. Se teme que jóvenes de estas localidades puedan desplazarse a Sanxenxo en busca de diversión. El objetivo será evitar que se reproduzcan imágenes como las de Baleares. En definitiva, que el fin de semana la playa de Silgar no sea el Arenal de Mallorca.Fuente : ABC Diario

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