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Un Colón menos concurrido clama contra los indultos y exige la dimisión de Sánchez

Un Colón menos concurrido clama contra los indultos y exige la dimisión de Sánchez

La convocatoria, a la que el PP se sumó desde la distancia, reúne a 25.000 personas según la Delegación del Gobierno y 126.000 según la policía municipal de Madrid y 60.000 según una estimación de EL PAÍS

La segunda foto de Colón ha resultado menos concurrida y con mucho menor protagonismo político que la primera. La convocatoria de la plataforma Unión 78 para protestar contra los posibles indultos a los líderes del procés condenados ha reunido a unas 25.000 personas, según la Delegación del Gobierno, casi la mitad de lo que la misma fuente contabilizó en 2019 —45.000— en la otra marcha que repudió las negociaciones del Ejecutivo con los independentistas catalanes. La policía municipal ha ofrecido otro cálculo muy alejado, 126.000 personas, mientras que las estimaciones realizadas por este periódico sitúan la asistencia en 60.000. En 2019, los organizadores lo habían cifrado en 200.000. Los líderes de los tres partidos que apoyaban la concentración, PP, Vox y Ciudadanos, han evitado encontrarse. Es más, en el caso del líder del PP, Pablo Casado, se ha quedado a la entrada de la plaza, sin meterse de lleno entre la multitud.

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Casado, acompañado de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y del alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida, ha recorrido a pie los escasos metros que separan la sede de su partido, en la calle Génova, de la plaza de Colón, y allí se ha quedado a la entrada, lejos de la parte central de la concentración. Mientras, en la primera fila, los seguidores de Vox copaban los puestos más visibles, con banderas, pancartas y una pegatina que se repetía sobre los pechos de muchos de los asistentes: “Stop invasión. ¡Defiende España!”. Por allí ha desfilado también la plana mayor de Vox, muy aclamada por la concurrencia, antes de retirarse a un lugar más discreto. Entre algunos de los presentes han surgido esporádicos gritos contra el líder del PP: “¿Casado, dónde está el máster?”, “Casado, cabrón, apoya la moción [de censura presentada por Santiago Abascal en octubre]”. El propio Casado ha escuchado algunas increpaciones contra él mientras hacía declaraciones a la prensa, lo mismo que le ha sucedido a la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas.

La única dirigente destacada del PP que se ha dejado ver por las inmediaciones del escenario ha sido la exportavoz parlamentaria Cayetana Álvarez de Toledo, miembro de la plataforma convocante. Arrimadas también se ha situado en un lugar menos visible. Mientras la iconografía de Vox ha destacado en mascarillas, pegatinas o pancartas, los reclamos gráficos de PP y Ciudadanos han estado ausentes. Los seguidores del PP solo han exhibido por lo general banderas de España y han arropado a sus dirigentes en el camino de ida y vuelta a la cercana sede del partido.

Fotogalería: La manifestación, en imágenes

La tribuna y los discursos los han copado los representantes de Unión 78, empezando por el escritor Andrés Trapiello y acabando por la portavoz de la plataforma, Rosa Díez. Una avería en los servicios de megafonía ha obligado a una espera de 50 minutos, entretenida con el constante sonido del himno de España y gritos que, más que en los indultos en sí, se han concentrado en exigir la dimisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, objetivo también de los ataques e insultos de numerosas pancartas.

Trapiello ha presentado la marcha como un “acto moral y político” para reunir, ha asegurado, a personas de todas las ideologías que solo quieren defender el “orden constitucional de España”. El escritor ha criticado a Sánchez por cambiar de opinión sobre los indultos y ha aprovechado para sostener que las razones de la protesta no incumben solo a la derecha: “Nadie es facha por decir lo mismo que decía el presidente hace unos meses”. “Aquí hay gente de derechas, pero también de centro y de izquierda”, ha remachado.

Rosa Díez ha arrancado en tono más mitinero: ¡”Españoles todos, gracias por estar juntos! ¡Españoles de bien, gracias, somos mayoría!”. Díez ha anunciado que manifestaciones como esta se van a repetir en las próximas semanas por toda España. “No vamos a consentir que nuestra nación se entregue como pago a los grandes delincuentes para que Sánchez pueda dormir dos años más en La Moncloa”, ha afirmado.

Rosa Díez, durante la manifestación.
Rosa Díez, durante la manifestación. Andrea Comas

Los tres partidos de la derecha han regresado a Colón más de dos años después de que, el 10 de febrero de 2019, PP y Ciudadanos se manifestasen y se fotografiasen junto a Vox, entonces todavía una fuerza extraparlamentaria. Desde aquel día, los discursos de la izquierda no han dejado de agitar nunca la imagen del “trío de Colón” para acusar a sus rivales de haberse dejado arrastrar por la estrategia de la extrema derecha. Esta vez la convocatoria de la manifestación ha sido muy diferente. No partió del PP y Ciudadanos, como entonces, sino de una plataforma cívica, Unión 78, promovida por la exsocialista y exlíder de UPyD Rosa Díez, junto a intelectuales muy significados por su combate a los nacionalismos periféricos. Vox se sumó de inmediato y más tarde, con algunas reticencias, los populares y el partido de Inés Arrimadas. La posición del PP ha estado llena de titubeos: ni ha movilizado a sus militantes de fuera de Madrid ni tampoco ha hecho llamamientos públicos para acudir a la protesta. Solo los populares madrileños se han sumado sin fisuras, mientras los demás barones territoriales situados en posiciones más moderadas —los presidentes de Galicia, Andalucía y Castilla y León— han excusado sus ausencias.

La marcha a Colón de 2019 se convocó después del anuncio de que el Gobierno aceptaba la presencia de un relator exterior en la mesa de diálogo con la Generalitat, una medida que levantó una gran polvareda y que el Ejecutivo retiró a los pocos días. En el manifiesto leído aquel 10 de febrero ya se denunciaba que Sánchez había “cedido al chantaje” de los independentistas y que negociaba su apoyo a los Presupuestos del Estado “a cambio de la soberanía nacional”. Nada parecido a esto último se produjo, pero acusaciones similares han vuelto a escucharse este domingo, ahora a propósito de la intención reconocida del Gobierno de indultar a los condenados por el procés.

La declaración de 2019 acababa pidiendo la “convocatoria inmediata de elecciones generales”. No pasó mucho tiempo sin que se cumpliesen esos deseos. Los españoles fueron llamados a las urnas el 28 de abril, Sánchez salió ganador y el PP tuvo el peor resultado de su historia. Ciudadanos, en cambio, pegó un estirón y se situó casi a la par que los populares, mientras Vox irrumpía con más de un 10% de los votos. Las elecciones se repitieron en noviembre y el gran resultado de Ciudadanos se evaporó de repente hasta acabar con la carrera de su líder, Albert Rivera. El PP se recuperó a su costa y Vox logró otro importante avance, hasta superar el 15%.

Las secuelas de aquel episodio han condicionado las estrategias de los partidos ante la convocatoria de este domingo. PP y Ciudadanos no han querido quedar al margen de la protesta contra una medida que, según las encuestas, es rechazada por una mayoría de españoles. Pero, al mismo tiempo, ambos han hecho lo posible para evitar una nueva foto con Vox ante el temor a que la formación de Abascal capitalice el descontento entre los sectores de la derecha.

Fuente : El País

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