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España

La confesión «sin arrepentimiento» del caníbal de La Guindalera: «Tenía sangre seca en los labios»

Alberto Sánchez, conocido como el caníbal de La Guindalera, confesó a los agentes que había descuartizado y comido a su madre cuando llegaron a la vivienda. Así lo han asegurado, durante la tercera sesión del juicio, los policías nacionales que participaron en febrero de 2019 en la detención del joven. Ante el jurado popular, los funcionarios han afirmado que el acusado, de ahora 28 años, reveló los hechos sin demostrar emociones y «sin ningún tipo de arrepentimiento». Además, les contó cómo había intentado hacer desaparecer a su progenitora, María Soledad Gómez, troceándola con un serrucho y dos cuchillos de cocina y cómo se había comido los restos, «cocinados y en crudo», dándole algunas partes también a su perro.

En la sesión, los agentes han descrito el escenario que se encontraron al entrar en el 1ºC del número 50 de la calle de Francisco Navacerrada, propio de una escena terrorífica y espeluznante. «Está muerta», les dijo cuando llegaron al domicilio. «Tenía sangre seca en la comisura de los labios y restos de carne en las uñas», ha explicado uno de los policías que arrestó a Alberto, que también ha indicado lo que vieron en la vivienda, donde había multitud de restos esparcidos por todas las estancias. En este sentido, ha especificado que la cabeza de la víctima, junto a una oreja, estaban encima de la cama; el corazón, en una fiambrera también en la habitación, mientras otra parte del cuerpo la había escondido en la caseta del perro. En el baño había sangre y un cuchillo, y en la cocina una olla con parte del cadáver seccionado.

A los policías les llamó la atención la actitud impasible del chico al narrar, durante su traslado a la comisaría y de una forma «tremendamente tranquila» y «sin arrepentimiento», cómo había acabado con la vida de Soledad, estrángulándola por detrás mientras preparaba el desayuno. A un agente le dijo que se habían enfadado porque ella no le dejaba ver a sus amigos; a otro le aseguró que lo hizo para evitarle sufrimiento porque era alcohólica; y a un tercero le manifestó que ella «le hacía la vida imposible», recoge Europa Press.

El caníbal de La Guindalera se enfrenta a una petición fiscal de quince años y cinco meses de cárcel por un delito de homicidio y otro de profanación de cadáveres. Su defensa intentará probar una enfermedad mental para evitarle la prisión, donde ya lleva recluido desde el momento de los hechos.

No era la primera vez que Alberto tenía contacto con el mundo delictivo cuando cometió el crimen; de hecho, tenía una docena de antecedentes, la mayoría por malos tratos a su madre. Sobre él pesaba una orden de alejamiento, pero ambos la incumplía. El martes él aseguro ante el juez de la Audiencia Provincial que Soledad lo «recogía siempre por pena» y que en su cabeza escuchaba voces que provenían de la televisión y que le decían que la matase. Dijo también que las discusiones entre ambos eran habituales, sobre todo, tras consumir cannabis y alcohol y que era adicto desde los 13 años.Fuente : ABC Diario

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