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España

¿También se saltan la fila? Así actúan los políticos de otros países ante la vacuna

España no es el único país donde hay políticos vacunados al principio del proceso de vacunación, pero sí es de los pocos donde lo han hecho sin figurar entre los colectivos que debían recibir las primeras dosis. En los países de nuestro entorno únicamente se repite este debate en Austria.

«Me enoja», dijo el canciller Sebastian Kurz, que no ocultó su indignación al saber que en algunos estados federados hubo vacunas sobrantes que no se administraron a residentes de hogares de ancianos, trabajadores de la salud o personas mayores de 80 años, sino a políticos, trabajadores comunitarios y familiares. «Es moralmente decepcionante», enfatizó Kurz.

Uno de los casos más sonados fue el del alcalde de Feldkirch, en Vorarlberg, Wolfgang Matt, quien se presentó en el centro de vacunación y al que las autoridades médicas rechazaron alegando que no pertenecía a ninguno de los grupos de riesgo. Matt, de 65 años de edad, se disculpó posteriormente diciendo que, en retrospectiva, su forma de actuar fue precipitada, asegurando que no era su intención colarse «ni mucho menos negar una dosis de vacuna a alguien que la necesite más».

En Reino Unido, por su parte, hay varios casos y uno mediático. El diputado conservador Brendan Clarke-Smith, con 40 años y sin ser grupo de riesgo, recibió su dosis. «Algunos sugieren que los políticos deberían probar las vacunas primero, aunque suelen ser las mismas personas que luego dicen que los políticos reciben un trato preferencial (…) es difícil quedar bien», reaccionó Clarke-Smith.

Esta polémica se suma a otra en un ayuntamiento de Gales en el que, al parecer, parte del personal pidió citas para vacunarse utilizando enlaces de correos electrónicos dirigidos a personas específicas dentro de los grupos de riesgo. No está claro si alguna de estas personas finalmente pudo vacunarse y la junta de salud condenó lo sucedido. También una investigación del Evening Standard descubrió que muchas personas están saltándose la cola al pedir cita para vacunarse diciendo que son personal del NHS (el sistema nacional de salud) pese a no ser verdad.

Sin «vacunas políticas»
En Italia no hay «vacunas políticas». De hecho sólo se conoce un caso polémico. Se trata del presidente de la región de Campania, Vincenzo De Luca (71 años), que fue de los primeros en vacunarse en su región. Dijo que lo hacía para dar ejemplo, pero le llovieron las críticas. Matteo Salvini, por ejemplo, le reprochó el «saltarse la fila». Seguramente el escándalo que causó Vincenzo De Luca sirvió de «vacuna» para evitar la tentación de los políticos y otras categorías de saltarse la fila.

En Francia, escándalos como los de España son impensables y, aunque con lentitud, la vacunación avanza primero entre los grupos más vulnerables. Es cierto que se estudió la opción de vacunar a políticos o personalidades emblemáticas primero, pero después se descartó. En cualquier caso, nunca se incluyó a militares de ninguna graduación en este plan para evitar situaciones como la española.

Los familiares
Mientras tanto, en Estados Unidos se asumió que los políticos se vacunaran para dar ejemplo. Pocos días después de aprobarse la primera vacuna, el entonces presidente electo, Joe Biden, se la puso en público. Lo hicieron también otros, como el ya ex vicepresidente, Mike Pence; su sucesora, Kamala Harris; o muchos líderes en el Congreso. Donald Trump, que pasó la enfermedad en octubre, no se la ha puesto.

Es más dudoso -y se les ha criticado por ello- que los cónyuges de los representantes políticos también reciban la vacuna, cuando no lo han hecho todavía personas que estén en gran riesgo, ni sus familias. Tanto las mujeres de Biden como Pence y el marido de Harris recibieron el pinchazo. También muchas parejas de gobernadores. En el caso de Kentucky, se vacunó también a ex gobernadores y sus mujeres. Dio la casualidad que entre ellos están los padres del actual gobernador, el demócrata Andy Beshear.

El caso portugués
Dos casos de alcaldes de localidades pequeñas vacunados sin que les correspondiera han saltado a la palestra a lo largo de los últimos días en Portugal, una cifra claramente menor que los numerosos políticos españoles que se han saltado los turnos pertinentes. Se trata de Francisco Araújo, de Arcos de Valdevez, y de José Calixto, de Reguengos de Monsaraz.

Pero el eco de esta doble salida de tono al otro lado de la frontera no alcanza el grado de revuelo armado en España. De hecho, se palpa una mayor polémica después de descubrirse que los bomberos de Coimbra han realizado la misma práctica antes de tiempo, pues el Ministerio de Sanidad ha anunciado para la semana que viene el orden preceptivo no solo para este colectivo profesional, sino también para los cuerpos policiales.

Lo que sí es cierto es que la controversia venía inmersa en las entrañas del plan de vacunación oficial, ya que incluye a la clase política entre los grupos prioritarios, aunque son directrices posteriores las que establecen el listado real.

*Artículo elaborado con información de Rosalía Sánchez (Berlín), Juan Pedro Quiñonero (París), Ángel Gómez Fuentes (Roma), Javier Ansorena (Nueva York), Ivannia Salazar (Londres) y Francisco Chacón (Lisboa)Fuente : ABC Diario

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