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El Congreso despide al ministro con una bofetada

El Congreso despide al ministro con una bofetada

Podemos y toda la oposición censuran con dureza al titular de Sanidad por eludir la última comparecencia parlamentaria

El clamor contra Salvador Illa en el Congreso de los Diputados alcanzó este lunes una magnitud en la que hasta Jaume Asens, de Unidas Podemos, y Macarena Olona, de Vox, repitieron frases idénticas para atacar al todavía ministro de Sanidad. “Se va por la puerta de atrás”, coincidieron ambos, que le acusaron —como todos los grupos menos el PSOE— de esquivar la última rendición de cuentas que debía al Parlamento antes de abandonar su cartera por la candidatura a las elecciones catalanas. El ya famoso efecto Illa tuvo en el Congreso un sentido inverso: con todos los partidos metidos ya de lleno en la batalla catalana, se cortó la racha victoriosa con que el Gobierno había cerrado 2020. El Ejecutivo inauguró el nuevo año en la Cámara perdiendo cuatro votaciones en la Diputación Permanente, tres de ellas dirigidas como una reprobación al ministro saliente. Unidas Podemos, pese a sus críticas, mantuvo la disciplina de voto del Gobierno, pero varios de sus aliados habituales se descolgaron.

Illa debería comparecer el jueves ante la comisión de Sanidad para cumplir su obligación legal, estipulada en el estado de alarma prorrogado en octubre, de dar explicaciones en el Congreso una vez al mes sobre la evolución de la pandemia. Él lo había solicitado el 18 de enero, cuatro días antes de que se conociese el auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que ratificó los comicios para el 14 de febrero. La anterior comparecencia de Illa ante esa comisión fue el 10 de diciembre, en aquella ocasión para explicar el plan de vacunación, por lo que el PP interpreta que ya el mes anterior eludió dar explicaciones específicas sobre la marcha del estado de alarma, aunque en esas sesiones se discute de todo, como sucedió en la precedente del 24 de noviembre.

Illa fue nominado por sorpresa candidato del PSC el 30 de diciembre, en sustitución de Miquel Iceta por su mejor valoración en las encuestas y como apuesta de Pedro Sánchez, y desde el inicio avisó de que no abandonaría su cargo hasta el inicio de la campaña. El PP, como ayer reiteró su portavoz parlamentaria, Cuca Gamarra, le reprochó que usase esa posición “como trampolín”, en una crítica que generalizaron todos los partidos del Congreso, que cuestionaron que se hubiese aprovechado de la cartera ministerial para catapultar sus aspiraciones electorales.

Poco después de que el Gobierno anunciase este lunes a primera hora que el ministro dimitirá este martes, Asens convocó a la prensa en el Congreso para pedir, como presidente del grupo de Unidas Podemos, que Illa demorase su marcha del ministerio y diese explicaciones por última vez en la Cámara para no irse con “mala imagen” y perjudicando su legado. Asens lanzó así cargas de profundidad contra el candidato del PSC y apuntó que, si al final se va sin someterse a un último debate parlamentario, “mucha gente” podría llegar a pensar que ha estado utilizando el cargo “por intereses y prioridades electorales” al compaginar varias semanas su doble función de candidato y ministro. Podemos insistió en esos argumentos ante la Diputación Permanente, donde concluyó que la actuación de Illa “debilita al Gobierno y da artillería a la derecha”.

El máximo órgano de la Cámara fuera de los periodos de sesiones —el próximo empieza el lunes— había sido convocado para debatir una batería de solicitudes de comparecencias urgentes del presidente del Gobierno y 11 ministros. Entre ellas estaban las dirigidas a Illa, que salieron adelante con una atípica coincidencia de apoyos. El PP logró que prosperasen las que pedían su presencia en la Cámara para dar cuenta de la pandemia y de su actuación como ministro pero también como candidato del PSC. Como también prosperó otra de ERC y la CUP para que Illa comentase las posibles “consecuencias sanitarias” de celebrar las elecciones catalanas “en plena tercera ola”.

Acudirá el relevo

Ninguna de las propuestas aprobadas tendrá efectos prácticos para Illa, sino para su relevo, porque no son nominales y como tienen carácter extraordinario deberán programarse de forma exprés esta semana para no entrar en el calendario normal de trabajo ya previsto para febrero.

Los grupos dejaron claro así que su propósito era propinar una bofetada parlamentaria al ministro, en un debate caldeado por el ambiente preelectoral en Cataluña y con durísimos ataques al aspirante del PSC a la Generalitat. Los socialistas se defendieron esgrimiendo las 20 comparecencias parlamentarias de Illa desde que comenzó la crisis e interpretando las andanadas como una prueba de las posibilidades de éxito del candidato socialista.

Pocas personas habrán pedido con más ahínco la dimisión del ministro de Sanidad en los últimos meses que el diputado del PP José Ignacio Echániz. Su catálogo de descalificaciones a Illa no tiene fin y este lunes lo repitió: “Impericia”, “incapacidad”, “incompetencia”, “autismo doloso”, “inutilidad”, “falta de decoro y de principios….”. Pero Echániz tampoco ve bien ahora la dimisión porque supone una “huida en plena batalla”. Vox, en cambio, solo lamentó que con Illa “no se vaya también Fernando Simón”. Ciudadanos le acusó de “antiética” y de “convertir el Ministerio en el comité de campaña del PSC”.

También hubo críticas de aliados como EH Bildu, Más País, Compromís y, más moderadas, del PNV. Y sobre todo, el debate mostró las fisuras de futuro en la relación del PSOE con ERC que puede abrir la Operación Illa. La diputada republicana Carolina Telechea cargó con todo y llegó a acusar a Illa de discriminar a Cataluña en el reparto de vacunas por intereses electorales: “Deja al Estado en el peor momento, con récord de contagios. Le importan más los votos que las vidas”. El socialista José Zaragoza le devolvió la acusación y aseguró que ERC quería aplazar las elecciones porque “su candidato es flojito”. Y contraatacó: “Las vidas les importan una higa”.

El PP también logró forzar la comparecencia urgente de la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, para que explique la propuesta de reformas enviada a Bruselas, que todos los grupos se quejaron de conocer únicamente por la prensa. También ahí se sumaron grupos a derecha e izquierda, como Íñigo Errejón, de Más País, quien señaló: “El Gobierno rinde cuentas antes a Bruselas que al Congreso. Pero no lo ha elegido Bruselas, lo ha elegido el Congreso”. Fue la cuarta derrota del día del Gobierno, que, en cambio, logró esquivar las peticiones de que el compareciente fuese el propio Pedro Sánchez.

Fuente : El País

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