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Internacional

La disputa por el poder científico y tecnológico en el mundo, un partido con más de dos rivales

El Organización Mundial del Comercio (OMC).

Esta medida abre el camino a que el presidente Donald Trump pueda aplicar restricciones y controles sobre las actividades con esas corporaciones no sólo en el orden comercial. Así discusiones y análisis sobre la desvinculación entre occidente y la República Popular cobran impulso.

La investigación y desarrollo del conocimiento constituye uno de los ámbitos donde con mayor intensidad se desenvuelve el conflicto por la preeminencia del poder global.

El dominio de la tecnología del futuro –y la ciencia– tiene características de preponderancia estratégica. China ha avanzado de modo significativo al tiempo que Estados Unidos disminuye su participación.

Esta constatación es un dato importante que exige precisiones.

Inversiones

Los montos de inversión y desarrollo correspondiente a 2018 y expresado en dólares estadounidenses, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), consolidados por el Center for Security and Emerging Tecnology de la Universidad de Georgetown, son los siguientes:

  • Estados Unidos: 582 mil millones
  • China: 554 mil millones
  • Japón: 171 mil millones
  • Alemania: 141 mil millones
  • Corea del Sur: 98 mil millones
  • India: 74 mil millones
  • Francia: 68 mil millones
  • Reino Unido: 53 mil millones

Excluidos Estados Unidos y China, los demás países invierten en conjunto 606 mil millones.

Las dos grandes potencias no llegan al 30% de la inversión total cada uno y a las cantidades hay que agregar factores que hacen a la calidad.

Por ejemplo: de los nueve premios Nobel de intelectuales de origen chino, ocho residen o han adquirido nacionalidad estadounidense; del abrumador registro de patentes del país asiático en el último lustro, ninguna figura entre las 100 más importantes y el gran número de “papers” o investigaciones publicadas por autores de aquel origen no guarda relación con las citas que en el mundo científico se hacen de ellas.

Diferencias importantes

El mundo occidental, si pudiéramos soslayar la discusión sobre orientación financiera y de otros intereses, basa la investigación científica sobre principios de libertad, lo que está restringido en el sistema de decisiones dominado por el gobierno del Partido Comunista Chino.

Así, el desarrollo científico chino, particularmente de la inteligencia artificial (IA), viene a la zaga y se acopla, con mayor o menor eficiencia, a los avances de terceros.

De esta manera, el dragón asiático continúa dependiendo del águila americana y no parece que la gran inversión que realice puede alterar la ecuación en los tiempos por venir.

La tecnología 5G, batalla estratégica actual, es un ejemplo claro.

Un 20% más eficiente y un 30% más barato que Tik Tok son otros ejemplos.

Corporaciones norteamericanas producen –aun con plantas en China– el 50% de la producción de semiconductores y junto con Japón y Holanda llegan al 90%.

Seguridad y ciencia

El alcance de las vinculaciones de instituciones de Estados Unidos con otras de China es motivo de indagación por parte de los gobiernos, pero las alianzas internacionales de cooperación científica y tecnológica son más flexibles que las políticas y de seguridad y defensa.

Baste como ejemplo mencionar la cooperación entre Estados Unidos y la Unión Soviética en el campo espacial en plena Guerra Fría.

La participación de centros norteamericanos, sobre todo universidades, en programas en sectores que pueden considerarse estratégicos está bajo escrutinio. La ventaja sigue estando del lado estadounidense.

En todo caso, la mayoría de los científicos chinos que se capacitan en otros países no regresan por largo tiempo y los que vuelven deben insertarse en un sistema diferente en el que la libertad creativa estará limitada.

Pero aún más, el avance de la globalización ha construido, en especial entre Estados Unidos y China, ecosistemas tecnológicos –también comerciales– muy dinámicos que van creciendo y se va transformando de manera cooperativa donde no son menores las ventajas económicas que obtienen empresas y universidades occidentales.

Eclipses futuros

Estados Unidos en los últimos tres años y China en lo que va de este 2020 se han empeñado en destruir confianza y nada puede asegurar que Europa, Japón, Corea del Sur y, aun la India, aseguren alianzas férreas con norteamericanos o chinos, basados en proximidad de valores.

Pero, en todo caso, la desvinculación de los estados en lo científico y tecnológico es muy improbable, ya que todos los actores sufrirían impactos negativos; en todo caso, las desvinculaciones terminaran siendo selectivas y con mayores prevenciones y que la cooperación global continúe.

En el futuro ninguna potencia tendrá la primacía absoluta los Estados Unidos y quienes hipotéticamente podrían ser sus aliados tienen ventajas notables en lo que concierne a las tecnologías emergentes y la estructura de base del desarrollo de la llamada Cuarta Revolución Industrial o 4RI.

De todas formas, hasta que el mundo no consiga establecer un nuevo orden global que permita la adopción de normas de conducta y de resolución de conflictos, las disputas de todo orden serán cada vez más frecuentes, preocupantes y, en algunos casos, peligrosas.


* Abogado y diplomático

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Con ironía. Las tensiones entre Xi Jinping y Trump parodiadas en un mural. (AP)
Huawei. La sede de la empresa china en Texas. (AP)
5G. El aparato desarrollado por Samsung. (AP)
Donald Trump. Presidente de Estados Unidos le declaró la guerra comercial a China. (DPA)
Pentágono. Sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. (AP)

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