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Política

El PJ cordobés y su imparable mutación hacia el Frente de Todos

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El jueves 5 de marzo el peronismo de Córdoba volvió a introducir sus pies dentro del plato del ecléctico PJ nacional. Lo hizo dos días después de que Argentina informara su primer caso de Covid-19 y cuando el avance de la pandemia era apenas una tibia advertencia de lo que acontece ahora.

Fue esa la primera señal concreta del forzoso viraje que se vio obligado a tomar Juan Schiaretti. Se sabe: pese a ser peronista, el gobernador apostó por Mauricio Macri. La jugada salió mal. Y la llegada al poder de Alberto Fernández no le dejó alternativa, en un país donde los matices entre K y anti-K carecen de representación política.

Schiaretti se quedó solo. El gobernador lo supo y lo entendió antes de que los barbijos se adueñaran de nuestros rostros. “No somos una isla”, postuló, como quien lanza una bengala pidiendo ayuda. La pandemia sólo activó el proceso, porque aceleró las necesidades.

“Vamos en la misma nave que Fernández. Somos ‘frentetodistas’”, comentó en las últimas horas un muy cercano colaborador de Schiaretti, al analizar el crítico momento que le toca administrar al gobernador.

El timonazo suena impactante, a días de que se cumpla un año de la rutilante reelección lograda el 12 de mayo de 2019. Córdoba es otra provincia respecto de la de aquellos días en los que el peronismo edificó sus victorias épicas, que incluyó arrebatarle al radicalismo la Capital.

Tan distinta a aquella es la realidad de la Provincia que dentro de 10 días, según le adelantó a La Voz el ministro de Finanzas, Osvaldo Giordano, debería estar lista la propuesta para renegociar parte de la deuda que se tomó para concretar el plan de obras públicas que fue clave para la última victoria de Schiaretti. “Estamos en una crisis de liquidez”, informó el ministro a un puñado de opositores, el lunes pasado, en la Unicameral.

La Córdoba “fuerte” se volvió más parecida a la Argentina incumplidora: no puede pagar y está obligada a reprogramar sus compromisos. El peso de la deuda en dólares se tornó inmanejable.

Los opositores aprovechan el flanco servido en bandeja y critican con derecho. Algunos, sin embargo, deberían evitar la desmemoria: por pedido del por entonces presidente Macri, radicales y macristas votaron en la Legislatura algunos permisos para que la Provincia se endeude. Eran otros tiempos, lo que no invalida recordarlos.

De a poco, y con un mensaje moderado para no chocar tan de frente con el votante macrista/schiarettista, este alineamiento político del Centro Cívico con Fernández no tardará en verbalizarse en público. Se mezclará con las imágenes cada vez más frecuentes que muestran gestos de cercanía con funcionarios hoy albertistas, pero cuyo ADN es 100 por ciento K. Los ministros Eduardo “Wado” de Pedro (Interior) y Ginés González García (Salud) son una muestra de ello. Pero hay todavía señales anteriores: en el Congreso, Máximo Kirchner articula con fluidez con los cuatro diputados schiarettistas que representan a Córdoba.

Sólo el comienzo

El regreso del PJ provincial al rebaño peronista nacional marcó el fin de las hostilidades con el espacio con el que las diferencias se acentuaron durante los 12 años de gobiernos kirchneristas.

Entre esas disidencias, que tuvieron como principal escalada el desamparo federal en medio del acuartelamiento policial de 2013, sobresale una variable central que dividió las aguas y puso a unos de un lado y a otros enfrente: el campo.

Schiaretti cree hoy, en medio del coronavirus, que es ese sector económico el único capaz de traccionar las ruedas de una actividad que está empantanada por la paralización derivada de la cuarentena. Antes del acercamiento expresado en el congreso del PJ nacional de comienzos de marzo, hacia el interior del peronismo cordobés otros sí apostaron primero por Alberto Fernández.

El senador Carlos Caserio fue la punta de lanza de esta vertiente albertista, en la que abrevan dirigentes e intendentes. Por su insubordinación y por tomar primero el camino que ahora transita el resto, se ganó el destrato del Panal. Sin embargo, es muy posible que el dirigente de Punilla sea el primero en cosechar en 2021 los frutos de aquella posición contraria al Panal, que tuvo como principal objetivo terminar con el ciclo de Macri.

Será difícil que Caserio no ocupe un lugar de preferencia en las listas legislativas del año próximo.

Casi no hay dudas entre la dirigencia de que 2021 mostrará por primera vez esta conjunción que empieza a mostrar Hacemos por Córdoba dentro del frente peronista gobernante. “El Frente de Todos debe ser un espacio en el cual cada uno pueda expresarse, aun en las diferencias. Trabajar codo a codo entre todos.

Eso sirve para el país, y también para Córdoba”, dijo el Presidente en la entrevista exclusiva que brindó a La Voz hace unas semanas. En Córdoba, ese proceso “frentetodista” está en marcha. La mutación del PJ comienza a cristalizarse. Y es toda una novedad para la política provincial.

El ministro Wado de Pedro con Juan Schiaretti el pasado sábado. (Provincia)

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