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Internacional

La ONU pide a Brasil terminar con políticas que ponen en riesgo vidas

Brasil vive momentos de convulsión. Es el país de la región más castigado por el brote de coronavirus y el gobierno de Jair Bolsonaro sufre una crisis institucional sin precedentes.

Con 78.162 personas contagiadas y 5.466 muertos registrados, el gigante sudamericano se encamina, según expertos, a ser epicentro mundial.

La postura del presidente, a favor de una flexibilización de la cuarentena y un regreso a la normal actividad económica, choca con la cruda realidad de los números, además de la negativa de gobernadores e intendentes que combaten día a día el virus.

Un probable juicio político aparece en el horizonte brasileño, luego de que el Tribunal Supremo habilitara una investigación contra Bolsonaro por una serie de delitos, entre ellos corrupción y obstrucción de la Justicia.

Sin embargo, desde ayer, el mandatario sufre un nuevo embate, esta vez por su postura económica, que aboga principalmente por reducir el tamaño del Estado.

Ayer, expertos de la Organización de las Naciones Unidas advirtieron que la pandemia “magnificó los impactos adversos” de la enmienda constitucional aprobada en 2016, en virtud de la cual el gasto público en Brasil está limitado durante dos décadas, hasta el punto de que estaría poniendo vidas en peligro en plena crisis desatada por el coronavirus.

“Los efectos son ahora dramáticamente visibles en la crisis actual”, advirtió el experto independiente en derechos humanos y deuda externa Juan Pablo Bohoslavsky, y el relator sobre la extrema pobreza Philip Alston, que ya en 2018 instaron a Brasil a “poner los derechos humanos en el centro de sus políticas económicas”.

Los dos expertos señalaron en un comunicado que sólo el 10 por ciento de los municipios brasileños tienen camas de cuidados intensivos y el Sistema Único de Salud no tiene la mitad del número de plazas hospitalarias recomendadas por la Organización Mundial de la Salud.

“El debilitado sistema de salud está sobrecargado y no logra proteger el derecho a la vida y a la salud de millones de brasileño/as que están en grave riesgo”, denunciaron en un mensaje que se extiende también a otros sectores como “la educación, la vivienda, la alimentación, el agua y el saneamiento y la igualdad de género”.

La salud, primero

Los dos expertos, que temen especialmente por las consecuencias de los recortes en grupos vulnerables, reclamaron la derogación de la enmienda constitucional y de otras medidas de austeridad para atender las necesidades de todos. “No es admisible poner en peligro la salud y la vida de las personas, incluidos los trabajadores de la salud, por el interés financiero de unos pocos”, expresaron.

En este sentido, se preguntan “quién será responsable cuando las personas mueran debido a decisiones políticas que vayan en contra de la ciencia y el consejo médico experto”.

Asimismo, esperan que la pandemia de coronavirus sea una “oportunidad” para que los gobiernos “se replanteen sus prioridades”, por ejemplo mejorando el sistema universal de salud o aplicando reformas fiscales “progresivas”.

“Los estados de todo el mundo deberían construir un futuro mejor para sus poblaciones, no fosas comunes”, cerraron.

Bolsonaro se desligó ayer de las muertes por coronavirus y responsabilizó a los gobernadores y alcaldes del país. “El Supremo decidió que quien decide esas cuestiones son los gobernadores y alcaldes, así que pregúntenles a ellos. Mi opinión no vale, lo que vale son los decretos de ellos”, expresó.

El mandatario criticó especialmente a las autoridades del estado de San Pablo, que es el que más afectado se ha visto por la pandemia. “Pregunten al señor João Doria (el gobernador) y al señor Covas (Bruno Covas, el alcalde) por qué tomaron medidas tan restrictivas, que eliminaron un millón de empleos y continúa muriendo gente; que respondan ellos, no me carguen a mí esa cuenta”, dijo.

Además, recalcó que le pidió al Ministerio de Sanidad que adopte medidas para volver “rápidamente a una normalidad”.

Duro revés legal: polémico nombramiento

La Justicia suspendió la designación de un comisario.

El presidente Jair Bolsonaro sufrió un duro revés legal luego de que un juez de la Corte Suprema suspendiera la designación del comisario y jefe de los servicios de inteligencia, Alexandre Ramagem, como director de la Policía Federal, por la sospecha de que podría interferir en investigaciones a favor de la familia del jefe de Estado. El revés se da en medio de un escándalo por las responsabilidades políticas de la pandemia de coronavirus.

Aumento de contagios. Según especialistas, Brasil podría convertirse en epicentro de la pandemia. (AP)

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