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Política

El “profesor” Alberto: diferencias, cambios y problemas para comunicar la cuarentena

Habló de "enemigo" y de "guerra" varias veces. Entre los agradecimientos (a los médicos, encargados de edificios e intendentes del conurbano, entre otros. Obviamente, nunca incluyó ni a los bancos, ni al campo ni a los empresarios (todo lo contrario). Respondió preguntas a 13 periodistas (en una sola conferencia de prensa abierta) y sólo en la primera oportunidad se mostró junto a los gobernadores.

Además, repitió varias veces no saber qué día vivía y siempre dejó claro que el final del problema estaba “lejos”.

Los cuatro anuncios sobre el aislamiento social, preventivo y obligatorio de Alberto Fernández mostraron cómo su rol de "profesor" fue creciendo, entre continuidades, cambios y algunos problemas de comunicación.

La primera

Hace un mes, en su primer anuncio, Fernández comenzó con una referencia religiosa. Dijo que había que aprovechar que Dios le había dado una oportunidad a la Argentina porque la pandemia había llegado más tarde que al resto del mundo.

Lo hizo rodeado por tres de los cuatro gobernadores que, el domingo, firmaron un comunicado que, como dijo el propio Presidente, generó "tensión".

Aquella primera vez, Fernández se mostró junto a Omar Perotti, de Santa Fe; a Horacio Rodríguez Larreta, de Buenos Aires; a Axel Kicillof, de provincia de Buenos Aires, y a Gerardo Morales, de Jujuy.

No estuvo Juan Schiaretti, de Córdoba, quien estuvo sentado en una de las butacas de la primera fila.

"Acabamos de tener una larga reunión con todos los gobernadores", dijo el Presidente. "Hablamos sobre todo lo que debemos hacer juntos", enfatizó, y luego anticipó el primer decreto de necesidad y urgencia que impuso el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Aquella primera medida se extendía hasta el 31 de marzo.

En su primera comunicación, Fernández no usó filminas y se mantuvo parado. Habló sobre la salud de los argentinos, de la economía y de lo que se esperaba. Tenía un pote de alcohol en gel sobre la tarima.

Explicó lo que significaba el aislamiento, aclaró que "las personas podrán salir para seguir haciendo lo necesario" y se encargó de aclarar que la medida era excepcional. “Vamos a ser absolutamente inflexibles”, advirtió a los que no cumplieran la medida, pero siempre “dentro de lo que la democracia permite”.

“Hemos calculado absolutamente todo”, afirmó Fernández la primera vez. Y agregó: “Confío en la responsabilidad de los argentinos”.

Uno de los anuncios fue que, junto a los gobernadores, se conformaría un "gabinete federal" que permanentemente iría atendiendo la evolución de la pandemia y "el problema económico".

Sobre actores económicos, sólo mencionó a "al sector de la informalidad" y a "los monotributistas".

Usó la palabra “enemigo” para referirse al Covid-19. Una sola vez, al final.

Y remarcó que el problema más importante lo tendrían Caba y la provincia de Buenos Aires. Habló casi 13 minutos.

La segunda

El 29 de marzo, para anunciar la primera extensión de la cuarentena, ya no estuvieron los gobernadores (ya regía la cuarentena por lo que nadie se movió de sus provincias).

Aquella vez, Fernández se sentó con tropa propia: "Wado" de Pedro, ministro del Interior, y Santiago Cafiero (de remera manga corta), jefe de Gabinete. Y con un pote de alcohol también.

El Presidente comenzó diciendo que había estado reunido con los gobernadores (vía teleconferencia) y luego, por primera vez, aparecieron en su discurso "los expertos".

Dijo que había mantenido una reunión con "ocho expertos” de la "comunidad científica" a los que habitualmente –aclaró– consultaba. “Me dieron sus ideas de lo que creían que estaba pasando", explicó.

Fernández afirmó aquella vez que Argentina estaba siendo "muy novedosa". "Somos un caso único en el mundo”, dijo, porque acá se había decidido la cuarentena apenas se conoció la pandemia.

“Estamos experimentando sobre la marcha cómo resulta eso”, reconoció Fernández.

Promediando la conferencia, se puso los anteojos para leer datos sobre las detenciones de aquellos que no habían respetado la cuarentena. Datos que estaban en un papel que tenía sobre su escritorio.

Luego, llamó “espeluznante” al crecimiento de la pandemia. Y volvió a explicar que buscaban ganar tiempo para conseguir “insumos”.

En esa conferencia, afirmó que la OMS había elegido a la Argentina como uno de los 10 países para llevar adelante “experimentos medicinales” tratando de resolver el coronavirus.

Más tarde, hizo referencia a una comunicación con los líderes del mundo. “Somos parte del G-20”, expresó y agregó que aspiraba que el coronavirus le sirva “de enseñanza a la Humanidad”, a la que calificó de “miserable y egoísta”.

Repasó sus últimos contactos: líderes científicos del mundo, curas villeros, organizaciones sociales e intendentes de Buenos Aires.

“He tomado la decisión de que vamos prolongar la cuarentena. Es la recomendación que me hacen los expertos”, remarcó.

Y volvió el lenguaje bélico: “Esta es una guerra contra un ejército invisible que nos ataca”.

No hubo filminas. Pero sí una nueva referencia a los sectores más carenciados del país. “Los que viven en barrios humildes”, dijo y mencionó que había “un plan” que el Estado estaba llevando a cabo para esos casos.

Allí aparecieron los empresarios. Fue cuando el mandatario enfatizó que era un “falso dilema” el de la economía o la salud.

“Estamos ayudando a la pequeña y la mediana empresas. Generamos el IFE, eximimos del pago de contribuciones patronales para muchas actividades, generamos créditos de emergencia… Hasta hemos garantizado a todas las empresas un nómina salarial como crédito, a una tasa del 24%”, dijo Fernández, mientras leía el papel sobre el escritorio.

“Hemos hecho todo lo necesario para que podamos sobrellevar este momento económico”, afirmó y agregó, en la ya conocida polémica con Techint: "Por eso, como hicimos un esfuerzo tan grande, no me resulta grato que alguien despida a un empleado”.

Acto seguido, citó al papa Francisco, recordó que había “reglas morales” y recargó la crítica contra los empresarios. “Les tocó la hora de ganar menos”, aseguró.

Cerró diciendo que había que “seguir llevando con alegría” los días que quedaban de cuarentena. “No tenemos garantizado nada”, advirtió.

La tercera

El 7 de abril fue la tercera para anunciar la segunda extensión. Ahí, Fernández se presentó con el ministro de Salud, Ginés González García, con Cafiero y con De Pedro. Y un Smart TV que le serviría para exponer, por primera vez, las “filminas”.

El Presidente repitió el argumento de los discursos anteriores: se busca ganar tiempo para que el sistema de salud pudiera estar en condiciones.

“Veamos ahora qué nos pasó con la cuarentena”, pidió, y se levantó para acompañar la presentación gráfica.

Fernández fue explicando, cual profesor, las placas que iba leyendo. Incluso las interpretaciones fueron suyas.

La presentación recibió varias críticas. Por la realización de los gráficos, especialmente. Se pueden leer acá y también acá.

En el medio, dijo que, otra vez, se había “reunido con especialistas” para seguir el tema.

Y remarcó, como ya lo había dicho antes, que “el problema siempre se concentra en la zona centro: Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba”.

Luego de la presentación, que duró 12 minutos, informó que se decidía extender nuevamente la cuarentena.

Pero recordó que había hablado con los gobernadores (“Escuché la opinión de muchos”, reconoció), que ahora se venía la “cuarentena administrada” y repitió que algunos líderes provinciales le habían planteado habilitar actividades en zonas lejanas o pueblos “rurales” que no tenían circulación del virus.

"A cada gobernador que venga con una propuesta le vamos a pedir un protocolo de acción para administrar esa cuarentena abierta”, dijo Fernández.

Aquella propuesta no tuvo eco y, en aquel momento, ninguna provincia cambió nada.

En aquel tercer mensaje, Fernández habló por primera vez de permitir actividad física.

La frase textual fue: “Muchos gobernadores me han planteado la posibilidad de que la gente pueda hacer actividad física saliendo de sus casas. Aquellos a los que les gusta correr, les gusta salir. Hoy lo consulté con los epidemiólogos, lo podemos hacer si es que administramos las salidas. Es decir: nos damos un tiempo de salida y salimos cerca de la casa. Salir a correr dentro de las cinco cuadras a la redonda de la casa, por poner un ejemplo que se me ocurre en este momento".

Ante una pregunta sobre eso, aclaró que la decisión siempre era del Gobierno nacional.

También hubo lugar para el lenguaje bélico (“enemigo invisible”) y para recordar que faltaba mucho tiempo para terminar con la cuarentena.

La nota la dio cuando Cafiero le recordó que se había olvidado de decir hasta cuándo se extendía la cuarentena ("No sé en qué día vivo", había repetido el Presidente).

Acto seguido, llegó el momento de la conferencia de prensa. Fernández respondió preguntas a 13 periodistas.

Entre otras cosas, dijo que estaba preocupado por “algunos sectores de la clase media”, como los monotributistas de las clases D y E.

Sobre el final, repitió que había que tener “alegría” y aseguró que sabía lo que estaban pasando los pequeños comerciantes y los profesionales independientes. "Estamos buscando cómo ayudarlos”, expresó.

La cuarta

La última, el pasado sábado (25/04) comenzó con agradecimiento a “todos, todas y todes”, y un cambio de ordenamiento entre los actores. Cafiero y Ginés siguieron adelante, pero De Pedro pasó atrás, y apareció Carla Vizzotti, secretaria de Salud. Y el alcohol, siempre.

El Presidente también repitió el TV Smart y retomó la idea del "plan" que se estaba cumpliendo. Un plan que, dijo, tenía en cuenta lo sanitario y también lo económico.

Fue la primera vez, y hasta hoy única vez, que hizo referencia al gobierno anterior (dijo que la economía ya estaba mal el 10 de diciembre).

Enseguida, afirmó que usaría un "mecanismo más simple" para que todos lo entendieran. "Poder explicarles en pantallas”, dijo Fernández y se paró.

Esta vez, los gráficos fueron menos y mejor elaborados. Hizo referencia el tiempo de contagio (ya había hablado de eso en el tercer mensaje) y expuso cómo se había ralentizado ese problema.

Hubo números destacados, y también por primera vez dio números de cuántos test estaba realizando la Argentina (en la anterior conferencia evitó dar precisiones).

Sobre la idea del plan, mostró por primera vez las fases que, dijo, se venían cumpliendo. En total, según una de las filminas, el país estaría en la tercera (son cinco).

“Estamos ahora en una etapa en la que dejamos en manos de las autoridades provinciales qué actividades se pueden abrir y cuáles deben permanecer cerradas”, dijo en un mensaje muy parecido a la conferencia anterior.

Luego, explicó cómo sería la apertura de actividades en algunas ciudades más pequeñas, siempre reafirmando que serían las provincias las responsables de tomar las medidas.

Pero destacó que el problema seguía estando en los grandes conglomerados. Y sí, volvió a mencionar a Buenos Aires (y los cordones), a Santa Fe y a Córdoba.

La decisión, advirtió, se toma, como en casos anteriores, después de haber escuchado a los médicos, a los especialistas y a los gobernadores.

"Ustedes (por los gobernadores) me han planteado unánimemente la necesidad de seguir con este proceso de restricción en las salidas", dijo.

Para cerrar, llegó el anuncio. "Hemos escuchado mucho el reclamo de todas y de todos. La necesidad de salir de las casas. Acá confío en ustedes", afirmó y explicó las salidas que podrían hacerse para "fines de esparcimiento".

Nunca dijo, en este caso, que lo había consensuado con los gobernadores. Ni mencionó, como en su tercer mensaje, que tenía el aval de los expertos.

Luego (el lunes, en una entrevista radial) diría que se le “pasó” aclarar algunas cuestiones, especialmente lo relacionado con las salidas recreativas y la fecha hasta la que se extendía nuevamente la cuarentena (10 de mayo).

"Hay mucha gente honestamente preocupada por volver al trabajo", afirmó, pero se negó –otra vez– a "caer en el falso dilema de la salud o la economía".

Allí, pidió hablarles a los empresarios para que cumplieran con los requisitos para evitar los contagios.

Y culminó hablándole a los más chicos. "Ahora van a poder salir a dar una vuelta con mamá, con papá o con los abuelos".

Finalmente, dijo que la salud había unido a todos. "Sigamos juntos, trabajando unidos", cerró.

Quizá influenciado por la recomendación de científicos del Conicet, esta vez no hubo conferencia de prensa y el mensaje fue grabado.

PRIMERA. Perotti, Rodríguez Larreta, Fernández, Kicillof y Morales juntos. (Presidencia)
SEGUNDA. De Pedro, Fernández y Cafiero en la primera extensión de la cuarentena. (Télam)
TERCERA. Ginés González García, Cafiero, Fernández, y De Pedro. (Presidencia)
CUARTA. Cafiero, Vizzoti, Fernández, De Pedro y Ginés González. (Presidencia)
PRIMERA. Perotti, Rodríguez Larreta, Fernández, Kicillof y Morales, juntos. (Presidencia)
SEGUNDA. De Pedro, Fernández y Cafiero, en la primera extensión de la cuarentena. (Télam)
TERCERA. Ginés González García, Cafiero, Fernández, y De Pedro. (Presidencia)
CUARTA. Cafiero, Vizzoti, Fernández, De Pedro y Ginés González. (Presidencia)

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