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El “buitre” que fue la pesadilla de Cristina ahora se quiere comer al pajarito

En el segmento tecnológico, las famosas "hostile takeovers" son moneda corriente. Y para los argentinos, algunas de las figuritas a cargo de las iniciativas son conocidas. Es el caso de Paul Singer y el fondo Elliott, uno de los llamados "fondos buitre" que se negó a aceptar la oferta de renegociación de la deuda en 2005 y logró pactar con la Argentina por una suma mucho mayor casi 10 años después. Ahora, el mismo fondo va por Twitter. El viernes anunciaron la compra de "un paquete significativo de acciones" que, según Reuters, le daría al fondo el poder para nominar a cuatro directores al directorio y forzar la salida del CEO y fundador, Jack Dorsey. Unas horas después se supo: había comprado acciones por US$ 1.000 millones.

La empresa del pajarito es particularmente vulnerable a esta clase de tácticas: a diferencia de las acciones especiales que emiten empresas como Facebook o Google, que les permiten tener más control sobre el directorio, Twitter solo emite acciones comunes. Cuando un fondo se hace con un gran volumen de ellas, puede torcer el rumbo de la empresa.

Elliott es ampliamente visto como uno de los "inversores activistas" más exitosos, un tipo de empresa de inversión que tiene como objetivo persuadir a los equipos de gestión para que hagan cambios radicales destinados a revivir los precios de las acciones. Y no es la primera vez que lo logra. En 2015, había comprado acciones del grupo EMC, especialiazado en almacenamiento y virtualización, con vistas a dividir la empresa en spin-offs y matar a aquellas que fueran menos redituables. En su momento, la pelea era con Joe Tucci, CEO de la empresa por más de 20 años. No logró, finalmente, que VMWare se convirtiese en una empresa separada pero tiempo después Michael Dell hizo una oferta por US$ 67.000 millones y se quedó con la empresa, lo que significó para Singer una cuantiosa ganancia.

Con Twitter, que en 2018 logró, por primera vez en su historia, lograr resultados positivos, la pelea puede ser descarnada. Singer acusa a Dorsey, que también es CEO de la fintech de pagos Square, de "estar distraído" con sus otros proyectos y que los cambios necesarios en la plataforma tardan en llegar. Y cita un ejemplo: cuando Dorsey amenazó con mudarse a África por seis meses el año pasado. Concretamente, la baja en usuarios en únicos es un problema para la plataforma que se enfrenta a competidores agresivos como Facebook y Snapchat.

Singer, un viejo conocido de las empresas tecnológicas

La actividad de los hedge funds siempre es controversial: compran grandes cantidades de acciones para forzar cambios agresivos que les permitan vender ese paquete accionario por una ganancia significativa. Elliott se especializa en eso. Hizo lo propio con otras empresas tecnológicas grandes, como AT&T, eBay, Samsung y el ejemplo máximo de EMC, al mismo tiempo que batallaba con Cristina Kirchner en los tribunales de Thomas Griesa.

Los últimos en caer en las garras de Singer, cuyo fondo está valuado en US$ 36.000 millones, fueron Softbank y AT&T. En el caso de la telco, la inversión no fue poco significativa: unos US$ 3.200 millones con el objetivo de hacer crecer 65% en las acciones de la empresa, de US$ 38 a US$ 60.

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