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Política

Adiós gasolina: 10 ingeniosos vehículos eléctricos mexicanos

Mexicanos han creado diversos autos eléctricos que no necesitan gasolina

No es la primera vez que en México existen problemas relacionados con la gasolina, los llamados “gasolinazos” (aumentos drásticos en su costo) se han dado continuamente en los últimos años, o como en esta ocasión, la reducción en la distribución ha creado diversas problemáticas. Sin embargo la creatividad de inventores e ingenieros se ha hecho presente con vehículos eléctricos diseñados y creados con esencia mexicana.

La situación de desabasto de gasolina podría convertirse en una gran oportunidad para la comercialización de autos con tecnología limpia, que ocupan menos del 1% del mercado total.

En el país se pueden conseguir automóviles eléctricos de empresas medianas y también de marcas reconocidas, los precios son muy variados así como también las características y capacidades.

Los precios de las marcas comerciales rondan en: Tenochka (dos puertas $170,000 pesos, mientras que de cuatro puertas $290,000), Renault Twizy ( $312,700), Toyota Prius ($384,000), Zacua M2 -que es producción total mexicana- ($460,500), KIA Niro ($484,000), Toyota Camry ($600,000), Chevrolet Volt ($800,000), Nissan Leaf (entre $696,500 a los $774,300), BMW i3 comienza en $879,900).

El 95 % de emisiones de dióxido de carbono equivalente se deben al consumo de combustibles fósiles por lo que es urgente usar otro tipo de transportes sustentables.

Andrea Go, auto eléctrico hidalguense que costaría $150 mil pesos

Andrea Go es un auto eléctrico mexicano que se construye en la planta de Giant Motors en Tepeapulco, Hidalgo, misma fábrica que produce los camiones chinos FAW desde hace 11 años.

El ingeniero Carlos Pardo es el diseñador responsable del vehículo, nombró su auto eléctrico en honor a su hija Andrea. Tras una alianza entre Giant Motors y Grupo Financiero Inbursa, Carlos, decidió rediseñarlo y hacerlo totalmente eléctrico.

Andrea Go, es un compacto de cuatro cilindros, que contará con una variante de motor eléctrico, su producción será limitada, al menos de inicio, y tendrá un costo de alrededor de 150,000 pesos.

Vehículo solar económico y ecológico

La Facultad de Ciencias Físico Matemáticas (FCFM) de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) desarrolló un prototipo de vehículo solar, el cual funciona con paneles solares, que aprovecha energías alternativas y cuida el medio ambiente.

Apolonio Juárez Núñez, responsable del Centro de Estudios en Energía y Ambiente de esta unidad académica, indicó que la construcción del prototipo denominado Vehículo Universitario Solar (VUS) fue con la idea de que la movilidad en Ciudad Universitaria sea con base en automóviles de este estilo.

“Es un vehículo que funciona completamente con energía solar para mover al motor eléctrico y tendrá una velocidad de entre 30 a 70 kilómetros por hora, y puede llevar a tres personas”, se detalló en un comunicado de la BUAP.

Otra característica es su funcionamiento con energía mecánica, además de la solar, ya que dispone de pedales para generar movimiento, acción que promueve el ejercicio y sirve como un mecanismo de reserva en caso de terminarse la energía solar.

Se trata de un primer prototipo desarrollado con recursos propios de la Facultad con una inversión hasta el momento de 80,000 pesos, costo que se reducirá a 30,000 para las próximas unidades. A futuro, dispondrá de una estructura de paneles solares en el techo para aumentar su autonomía.

Su diseño y construcción se realizó en aproximadamente cinco meses, y es el primer prototipo de este estilo fabricado en la BUAP.

José Ramón Enrique Arrazola Ramírez, director de esta unidad académica, enfatizó el papel de la facultad en la explotación de energías alternativas, en especial la solar, con la finalidad de conservar los recursos naturales para las futuras generaciones.

Insignia, el eléctrico poblano es creación de la BUAP y alcanza hasta 100 km/hr

Académicos y estudiantes de ingeniería en sistemas automotrices, electrónica y mecatrónica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) tienen otro interesante desarrollo, ya que convirtieron un vehículo convencional Ford Ka, modelo 2003, en un auto totalmente eléctrico, como parte de los proyectos de formación que se desarrollan en el Laboratorio en Sistemas Automotrices de esta institución.

Actualmente el modelo ya ha sido probado con resultados eficientes y es conocido como Auto Insignia, un proyecto bilateral VEURE México-España, a través del fondo de proyectos de cooperación tecnológica bilateral CDTI (España)-Conacyt (México), informó el doctor Roberto Carlos Ambrosio Lázaro, coordinador de la carrera de ingeniería en sistemas automotrices de la BUAP.

El doctor Ambrosio Lázaro recordó que para este proyecto se utilizó una plataforma del smart auto, en el que participaron estudiantes y académicos de ingenierías en sistemas automotrices, mecatrónica, energías renovables, electrónica, mecánica y eléctrica, vinculados a proyectos con la empresa Sumitomo y TC Technologies.

En cuanto a su potencia, el doctor Ambrosio informó que este auto eléctrico puede alcanzar una velocidad de hasta 100 kilómetros por hora, con un rendimiento de cuatro horas de uso continuo y un tiempo de recarga de 24 horas.

“La opción de autos eléctricos ya es un hecho. En otros lados del mundo como Holanda, por ejemplo, ya existe la proyección de que para el 2035 todos sus vehículos sean de este tipo ya que son una buena opción tanto en la reducción de emisión de gases como en el uso de gasolinas, las cuales incrementan cada vez más su costo”, explicó el especialista.

Alba, vehículo ecológico con alma del IPN

Kelmi Torres, Arlin Acosta, Ivette Luviano, Emilio de la Torre y Daniel Ordaz, egresados del Instituto Politécnico Nacional crearon ALBA (el honor a Tomas Alva Edison), un auto eléctrico armado en México de bajo costo.

Iniciaron un prototipo a partir de un chasis de un Volkswagen Sedán (comúnmente conocido como “vocho”) modelo 75. Posteriormente diseñaron un nuevo modelo aerodinámico.

El auto es alimentado con un banco de nueve baterías de ciclo profundo de 8 V cada una, alcanza una velocidad de 80 kilómetros por hora.

Una de las mayores ventajas que tiene el auto creado por los estudiantes mexicanos es que las baterías se pueden recargar en cualquier enchufe, no es necesario usar plataformas especiales ni adaptadores como es el caso de los automóviles eléctricos que están actualmente en el mercado.

Ellos calculan que el precio al mercado sería de aproximadamente de 140,000 pesos (menos del 70 por ciento del costo de un auto eléctrico de agencia) ya con todo el proceso de ingeniería, esto para poder competir con los autos compactos que existen en el mercado.

En cuanto al mantenimiento, De la Torre explicó que es casi inexistente: “Requiere un cambio de baterías en mínimo tres años”. También se pueden necesitar otros cambios como de balatas o fusibles ya que, al tomar como base un VW, todo es mecánico como la dirección, la caja de velocidades y los frenos.

Empresa de conversión de convencional a eléctrico

En Metepec, Estado de México, dos ingenieros crearon una opción ecológica y económica en su taller de autos, donde convierten cualquier camioneta o automóvil convencional en eléctrico.

La idea pertenece a dos ingenieros mexicanos egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Tecnológico de Monterrey (ITESM).

Álvaro de la Paz y Héctor Ruíz, socios fundadores del taller Alto Rendimiento Automotriz, califican las transformaciones que realizan como “ingeniería artesanal”, pues el proceso lo realizan ellos y su equipo en beneficio del ambiente.

Los automóviles que convierten en este taller están diseñados principalmente para ciudad. Además pueden recargar energía en cualquier sitio ya que el automóvil está diseñado para no superar las capacidades de carga eléctrica de una casa o de un negocio.

El precio para convertir un automóvil va desde los 130,000 pesos hasta los 250,000, sin embargo, los responsables de este proyecto aseguran que esta inversión tiene beneficios económicos y ambientales a largo plazo.

Los creadores de estos vehículos aseguran que los automóviles convertidos pueden alcanzar velocidades de hasta 150 kilómetros por hora, aunque su objetivo real es recorrer mayores distancias.

Por el momento, el proyecto busca replicarse en Sonora y Monterrey, aunque el único taller en su tipo se encuentra en el Estado de México.

Tsuru reconstruido eléctrico

Un equipo de cuatro estudiantes de la Universidad de Monterrey (UDEM) convirtió un auto de combustión interna en 100% eléctrico, como parte de su proyecto de evaluación final para titulación.

La institución privada señaló que un auto tipo Tsuru fue rescatado de un deshuesadero hace meses, prácticamente como chatarra, y fue la tesis “Conversión y diseño de vehículo de combustión interna a 100% eléctrico”.

Refirió que los postulantes del proyecto fueron Andrés Antonio Tamez Peña, Enrique Mireles Gutiérrez, Tomás Erick Rodríguez Maldonado y George Kort Hamill.

Los alumnos de la División de Ingeniería y Tecnologías presentaron el carro eléctrico Zygmunt, realizaron una prueba de manejo y donaron la unidad al Departamento de Seguridad de la UDEM para uso interno.

El vehículo fue bautizado con ese nombre en homenaje al profesor de origen polaco Zygmunt Haduch Suski, quien formó diferentes generaciones de ingenieros en esa casa de estudios a lo largo de más de dos décadas, falleció en enero de 2015.

La UDEM mencionó que con un costo de conversión total del automóvil de 142,000 pesos, el equipo de estudiantes se propuso demostrar que la conversión es viable económicamente y que hay una factibilidad técnica.

Además de que “es posible convertir otros modelos de vehículos en eléctricos y que esto los convierte, como emprendedores, en punta de lanza en el norte del país para empezar un negocio”, indicó.

Resaltó que entre las características de este auto ya convertido, destacan que tiene cero emisiones de dióxido de carbono, no hace ruido, además de regenerar la carga de las baterías al soltar el acelerador.

También, señaló, cuenta con un sistema de frenado regenerativo, tiene un menor costo de mantenimiento que un vehículo a combustión y es cinco veces más económico.

Nayá y Sicarú: dos vehículos sustentables del Cinvestav  

Investigadores del Cinvestav desarrollaron dos vehículos sustentables llamados Nayá y Sicarú, los cuales tienen celdas de combustible de hidrógeno que los hacen avanzar sin emitir ningún tipo de contaminante al medio ambiente, sino tan sólo vapor de agua.

Tanto la fabricación de las celdas como la producción del hidrógeno están actualmente en un proceso de mejoramiento para hacerlos más eficientes, baratos y con beneficio social.

Esta investigación se denomina “Generación y almacenamiento de energía química con nuevos materiales y celdas de combustible poliméricas, con aplicaciones en transporte vehicular eléctrico”, un proyecto apoyado por el Fondo Sectorial Conacyt-Secretaría de Energía-Sustentabilidad Energética.

“Esta energía puede provenir de fuentes renovables, como la energía solar y eólica, de tal manera que el combustible se obtenga por medios limpios, se transforme y se almacene en baterías y se use en vehículos para el transporte de productos y personas”, explicó el doctor Omar Solorza Feria, investigador del Cinvestav y líder del proyecto.

Él y su grupo de trabajo produjeron materiales que pudieran llevar a cabo una transformación electroquímica eficiente del agua. Después, construyeron el prototipo de una celda de combustible que rebasa los 350 Watts de energía para motores eléctricos.

“Se está experimentando con una celda hecha con catalizadores de estructuras núcleo coraza, es decir, de metales disponibles en la naturaleza, como el níquel y el cobalto, a los cuales les damos una envoltura de platino nanoparticulado, y todo esto lo soportamos con carbón en polvo; usamos 80% de carbón y 20% de material catalítico; de esta manera, los costos de producción de la celda son menores”, comenta Solorza Feria, quien es Ingeniero Químico por el IPN y doctor en Físico-Química por el Cinvestav.

El primer carro construido bajo estas investigaciones fue bautizado como Nayá, que significa “limpio” en zapoteco, el cual tiene una patente por su generador de energía y otra por su electrónica de potencia.

Buscamos obtener el hidrógeno directamente del agua; para esto, desarrollamos materiales catalíticos capaces de descomponer el agua en sus componentes sin usar mucha energía; esta energía puede provenir de fuentes renovables, como la energía solar y eólica

El segundo auto en el que trabajan, que es más reciente, se llama Sicarú, que significa “hermoso”, el cual tiene una solicitud de patente para su diseño industrial. Cuenta con un tanque de 600 litros de hidrógeno gaseoso a una presión de 2,000 psi. El hidrógeno alimenta a una celda de combustible polimérica que consume 5.8 litros de H2 por minuto y le permite a la unidad mantener una velocidad de 35 km/h. La autonomía es de 1 hora 45 minutos. El coche también posee 12 baterías de Pb/ácido de 12V y 24Ah.

Sicarú está diseñado para transportar a dos personas adelante y a un pasajero con discapacidad en la parte trasera, en su silla de ruedas. Las cuatro llantas del carro serán eléctricas y el primer prototipo funcional.

Akbal Motors, los autos eléctricos que diseñó alumno de UPIIG (Guanajuato)

Jorge Yajseel Alonso Villalpando es estudiante de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería Campus Guanajuato (UPIIG), del Instituto Politécnico Nacional (IPN) ha trabajado siete años en el prototipo de un auto eléctrico.

En 2017 participó en el evento de Fórmula E México 2017, donde expuso un prototipo de auto eléctrico bajo la firma Akbal Motors, de la cual es el fundador y director general.

Las principales características de los autosde Akbal Motors, empresa que resultó semifinalista en el Premio al Emprendimiento Politécnico, serán sus baterías de Ion-Litio con hasta 70 kilómetros de rendimiento por carga, un cargador autorizado para automóviles integrado dentro del vehículo con conexión doméstica, poco mantenimiento, sin necesidad de afinación ni verificación, costo preferencial de la CFE para recargar el auto en casa y los consecuentes beneficios de un auto 100% con cero emisiones de CO2.

Para su proyecto, el estudiante de Ingeniería en Sistemas Automotrices ha reunido una serie de apoyos de la Secretaría de Desarrollo Económico a través de Novaera, Guanajuato Tecnoparque y la empresa Bosh de México.

Actualmente se encuentra en proceso de incubación con Startup México, campus Bajío, y con asesores del Centro de Incubación de Empresas de Base Tecnológica (CIEBT), del IPN.

Alonso Villalpando, quien es oriundo de León, explicó que la identidad de la marca y diseño de los modelos está inspirada en la cultura maya y azteca.

La idea del líder de Akbal Motors es ofrecer el vehículo en 350,000 pesos para dos personas y 430,000 para cuatro y así competir directamente con los híbridos.

Además, desarrollará modelos Tzub para las necesidades de otras industrias en virtud de que su sistema modular permitirá ofrecer un vehículo para reparto de mercancías, mensajería, calzado, entre otras, con autonomía para circular desde 60 a 200 kilómetros por carga, lo que dependerá del número de baterías.

Ecovía, funciona con hidrógeno

Las Universidad Nacional Autónoma de México presentó hace unos años un prototipo de un vehículo compacto híbrido mexicano, llamado Ecovía, que funcionará con hidrógeno, celdas de combustible y energía eléctrica.

Formó parte del macroproyecto “La Ciudad Universitaria y la Energía”, que dependía del Posgrado en Diseño Industrial, con sede en la Facultad de Arquitectura, enmarcado en el Programa Transdisciplinario en Investigación y Desarrollo para Facultades y Escuelas.

“El Ecovía es un concepto de automóvil estrechamente relacionado con el contexto universitario. No es sólo una integración técnica que puede rodar, sino también un vehículo que podrá resolver necesidades de usuarios específicos”, comentó en el boletín informativo el coordinador del Posgrado en Diseño Industrial y director de esta iniciativa, Óscar Salinas Flores.

Este vehículo ecológico y multifuncional está pensado para apoyar algunos servicios que ofrece la UNAM a su comunidad y visitantes, como vigilancia, auxilio vial y médico, transporte de personas y distribución de paquetería y correo.

“Este vehículo tiene otra ventaja –apuntó el coordinador y jefe de Diseño del proyecto Ecovía, Gerardo Arzate Pérez–: cuando no está en movimiento, la energía generada en las celdas de combustible se almacena en una batería para que pueda usarse posteriormente”. Cuando los tanques no contengan hidrógeno, ese aditamento podrá conectarse a una toma de corriente para recargarse.

El diseño del Ecovía es una abstracción delicada de la figura de un puma, el símbolo de la UNAM. Los ojos del felino inspiraron los faros del frente; la parte posterior del cráneo y la cola del animal, la parte trasera del vehículo, y la imagen más agresiva de una secuencia de un ejemplar en salto, los laterales, comentó Arzate Pérez.

Moto eléctrica oaxaqueña que crea su propia energía

Si bien en algunas ciudades mexicanas ya existen algunas opciones de motos eléctricas comerciales, hay lugares donde es difícil que lleguen, por lo que Víctor Ricardo Matías García, estudiante oaxaqueño sabe lo pesado del recorrido entre comunidades alejadas, es por eso que decidió inventar una solución motorizada y ecológica.

Hace cinco años, el joven oaxaqueño empezó a construir un vehículo autosustentable para ayudar a su comunidad; una motoneta eléctrica que produce su propia energía sin usar combustible.

Actualmente estudia la carrera de Ingeniería en Mecatrónica, de la Universidad Tecnológica de la Mixteca (UTM) en Huajuapan de León. Su proyecto inició a los 17 años cuando aún estaba en el Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca (COBAO). Actualmente busca iniciar su propia empresa para desarrollarlas y comercializarlas.

Victor explica que la motoneta genera su propia energía utilizando la fricción de las ruedas, ya que cuenta con un motor autosustentable que transforma la energía mecánica en eléctrica para autoabastecerse.

Es totalmente eléctrica, “el motor comienza a trabajar y en el proceso de movimiento del motor a la rueda hay una banda que los conecta, no usamos cadena por el ruido, en ese trayecto del giro entre la banda y la llanta colocamos nuestro generador, que es el que fabricamos nosotros, para poder generar energía al momento en que se produce la fricción en la banda de distribución con el rozamiento del pavimento y la llanta” detalló.

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