Juana Molina: “No hay nada que puedas hacer para gustarle al público”

“Amor” es lo que percibe hoy Juana Molina en sus conciertos. “Noto con mucha alegría que apareció un cariño que antes era más como una actitud expectante. Y cuando pasa eso, todo se enriquece mucho”.

El recuerdo colectivo de Juana y sus hermanas irrumpe, aunque no se dice. “Siento que de a poco empiezan a pesar los años que hace que estoy haciendo música; que todo eso tiene un valor para la gente. Como que había un prejuicio de «ah, bueh la actriz ahora quiere cantar» que ya no está y vino algo más luminoso”, avanza la cantante, música y compositora en la charla telefónica con Rosario3.com.

Ya nadie le pide «hacé la cosmetóloga». Ahora, si hay alguna queja es por la ausencia de tal o cual canción. El tiempo le dio la revancha a la chica que empezó en la televisión para pagarse las clases de guitarra.

Desarticular el “reclamo” la llevó a un derrotero des escenarios internacionales que empezó con una venta de discos a Japón, siguió con la música de un casamiento en Estados Unidos al que asistió Will Oldham y el llamado del sello británico Domino.

Me gusta pensar que todas esas canciones comparten un tiempo en que fueron hechas, un estado de ánimo"

Temor y vanidad. “Cambió mucho mi relación con el escenario. Había una gran inhibición y pánico míos apoyados en el prejuicio de, para empezar, los medios y, para continuar y como consecuencia, del público que iba a ver una persona famosa haciendo otra cosa. Soy muy susceptible y sentía eso. Es una cuestión entre sensibilidad y paranoia. Y antes, cuando percibía eso, era lo único que me importaba. Cuando empecé a ir de gira y a tocar en países en los que la gente no tenía ninguna expectativa conmigo, que fue más o menos por el 2003/2004, me empecé a curar”.

Juana Rosario Molina dio la vuelta al mundo en un recorrido que le llevó mucho más de 80 días. Un periplo por otras latitudes que la implicó un viaje introspectivo. Otro trip.

Halo by Juana Molina

“No hay nada que vos puedas hacer para gustarle al público. Entonces lo único que tenés que hacer es eso que fuiste a hacer. Me costó mucho aprenderlo, porque había una cosa de vanidad y de terror, que es algo muy parecido: una va con la otra de la mano”.

El recorrido de Halo, su séptimo disco, comenzó en 2017, el año de su lanzamiento. Esa gira –ya en sus últimas fechas– es la que la trae a Rosario este sábado para tocar a las 21.30 en La Sala de las Artes (Suipacha bis).

No hay nada que vos puedas hacer para gustarle al público. Entonces lo único que tenés que hacer es eso que fuiste a hacer"

Lado A y lado B. “Tengo esa cultura de escuchar discos enteros. Aunque sé que es algo completamente inútil porque creo que ya casi nadie escucha un disco entero. Pero me gusta verlo así y que las canciones están así por algún motivo. Me gusta pensar que todas esas canciones comparten un tiempo en que fueron hechas, un estado de ánimo en un momento de mi vida que dura lo que duran estas canciones. Para mí, lado A y Lado B era muy importante”.

Canciones a pedal. La discografía de Juana Molina comenzó con Rara (1996), un disco para una compañía “multinacional” producido por el experimentado (hacedor de éxitos) Gustavo Santaolalla. Tras la incomodidad de temas propios con mirada ajena y el ya citado “reclamo” llegó Segundo (2000) un puñado de canciones en el que asoman buena parte de las ideas musicales que llegarían con el tiempo. Un álbum que comenzó sin conocer su denominación futura ni su lanzamiento.

Dos años después llegó Tres cosas y al cabo de otros cuatro se publicó Son (2006). Un día (2008), y Wed 21 (2013) completan la lista hasta llegar a Halo.

Con cambios en la construcción –algunos más y otros menos “experimentales”– en algo más de dos décadas Juana construyó con set una reputada cantidad de canciones con críticas elogiosas de medios internacionales especializados.

Un sonido queda en una canción cuando me sugiere una imagen. Si no, no crece, no tiene a dónde ir"

A pedal, del folk-pop al ambient y de los versos del Martín Fierro a la “electrónica fantasmal”, la mayoría de los temas surgieron en ensayos, pruebas de sonido o “cuando algo no funciona”: “Me pongo a tocar para ver qué pasa. Esos momentos en los que uno no piensa, bajan cosas. Entonces, cuando algo me gusta mucho, trato de captarlo porque siento que hay una vida ahí que tiene un futuro. Aunque muchas veces grabo cosas, pero están como muertitas (…) Y medio que me desespero cuando no tengo con qué grabar. Porque si escribo, después me pasa que no recupero el espíritu: leo lo que toqué y no me dice nada.”

Música emplatada. “Las canciones empiezan a sonar como lo van a hacer desde el momento en que empiezan a ser grabadas. El proceso de grabar y mezclar es el mismo. Después, se ajusta con un «acá hay un grave que hay que corregir». Pero lo que está a la derecha se queda ahí, lo que va más fuerte ya está más fuerte. Es medio como una comida: a medida que vas cocinando y mezclando los ingredientes, se te va armando el plato. Por eso es más rica una sopa cuando ponés todo en la misma olla y no hervís las zanahorias por un lado y las papas por el otro. Eso lo mezclás después y no tiene gusto nada.”

Las canciones empiezan a sonar como lo van a hacer desde el momento en que empiezan a ser grabadas. El proceso de grabar y mezclar es el mismo"

El set de cocina de Juana incluye, entre otros ingredientes/utensillos, guitarras, teclados, mezcladora y un repertorio de loops. Y en la cocción cuajan texturas y largos pasajes instrumentales.

“Un sonido queda en una canción cuando me sugiere una imagen. En general…te diría siempre abstracta. Si no, no crece, no tiene a dónde ir. Me pasa siempre que estoy componiendo el disco: me meto en ese lugar en donde esas imágenes me dicen qué hacer con ellas. Es muy raro lo que pasa, porque si bien es algo que estoy creando yo, es algo que también me está llevando a que haga algo. Es como cuando te están dando un beso con una persona que te gusta muchísimo (con énfasis en el adverbio) No lo pensás. El beso y todo lo que pasa ahí es algo que va pasando y vos no estás haciendo nada para que eso pase”.

Un Halo en Rosario. “Cada vez es más difícil hacer el repertorio del show. Por eso los artistas que son muy conocidos hacen como tres horas de show porque tienen diez discos y tocan canciones de todos esos discos. A mí me parece un abuso porque no podés pretender la atención del público tanto tiempo."

Juana Molina: “No hay nada que puedas hacer para gustarle al público”

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