El Ángel de la valija: la simpleza como condición y la libertad como oficio

Luego de una gira de tres meses por Italia y Suiza, el El Ángel de la valija regresa a un escenario de Rosario con una única función. La obra escrita y dirigida por Sergio Mercurio se presentará este sábado a las 21 en La Comedia teatro municipal, Mitre 958.

Protagonizada por Severo Callaci, El Ángel de la valija fue seleccionada para participar en este 2019 de International Festival Theaterwelten (Alemania), en el 5º Festival Internacional de Teatro Escenabierta (México) y en el Spots op West Festival en Heuvelland (Bélgica).

La trama está centrada en Ezequiel Sanguinetti, un hombre corriente que es designado para un trabajo extraordinario: ser un ángel. Para ello, Callaci interpretará distintos personajes capaces de provocar tanto risa como llanto.

“Es una persona normal que trabaja en la calle. El único mundo que se siente como real es lo que ve, compuesto de pequeñas acciones, gestos, situaciones. Es dueño de una inocencia muy fuerte y saludable, que tiene que ver con la simpleza de cómo vive las cosas”, explicó Agustina Toia, productora de El Ángel de la valija, a Rosario3.com.

“Para él no hay segundas intenciones. Es decir, no le gusta lo que no entiende, la complejidad de las cosas y las relaciones. Él cree en una forma directa y abierta de relacionarse con el mundo que lo rodea. Lo único que tiene con él es su valija, pero dentro de ella tiene su universo”, continuó.

—¿Por qué el personaje de Ezequiel Sanguinetti genera empatía entre el público?
—Creo que este personaje se parece a nosotros en el modo de concebir la vida: vivirla como una gran experiencia empírica, que no tiene reglas desde el principio. Uno está construyendo sus propios sistemas de creencias, tratando de vivir con libertad, sin prejuicios y sin violencia. Accionando más allá de los sistemas de poder ya establecidos, donde nos hacen creer que algunos son más o menos que otros. El texto nace de una profunda necesidad de poder volcar en nuestro arte un estado de conciencia. Entonces, el desafío era poder hablar de un tema universal y poético, pero en un plano terrestre, cotidiano. Es decir, poder hablar de cosas profundas pero a la vez que todos pueden comprender.

—¿Cómo explicás el recorrido que ya lleva la obra por distintos escenarios?
–El nuestro es un teatro popular que no tiene dificultad para comunicarse con la gente. El espectáculo tiene un mensaje universal, las personas se sienten envueltas en la historia, identificándose con las emociones que se ponen en juego. Por sobre todo, quedan sorprendidos del hecho de ver una historia representada con solo una valija, un palo, dos telas y un actor que representa a diez personajes diferentes con su cuerpo y su voz. Para nosotros, descubrir esto, es un sentimiento muy fuerte y hermoso, y eso tiene que ver con la forma en que concebimos nuestra profesión teatral: esa energía que compartimos, alimenta y guía nuestro propio camino.

—¿Qué podés contarme sobre las invitaciones que recibió la obra para presentarse en escenarios internacionales?
Estuvimos de gira del 19 de enero hasta el 25 de marzo 2019 por todo Italia y Suiza. La idea de llevarlo al extranjero nació de la gran satisfacción que nos dio el espectáculo en Argentina. Diferentes temporadas en la ciudad de Rosario, Buenos Aires, Corrientes, etc. Este es nuestro oficio y creemos en una forma de trabajo que peregrina con un mensaje para difundir en el mundo. Nos gusta mucho viajar, conocer las diferentes culturas y compartir el teatro que hacemos. Nos pone muy felices volver a nuestra ciudad, después de tres meses de Gira, y presentarnos en un teatro grande.

—¿Cuál es la función del teatro?
Para nosotros el teatro es un verdadero instrumento de transformación social y humana, es nuestra forma de comunicarnos con el mundo y con nosotros mismos. Pensamos que cualquier acción o decisión que tomemos para aumentar la potencia de nuestra vida afecte directamente en las vidas de quienes nos rodean. Y como una onda expansiva también en el universo, proponiendo de esta manera un tejido social diferente. Creemos profundamente en esta forma de hacer teatro, donde se propone un encuentro real con los espectadores, donde lo que ve y oye, lo hace pensar, sentir y emocionarse. Es un llamado a la unión.

“El teatro es un verdadero instrumento de transformación social y humana, nuestra forma de comunicarnos con el mundo”, dijo Toia.

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