Nueva central nuclear: delegación china visita Buenos Aires previo a invertir US$ 8.000 millones

Una delegación china se encuentra en la Argentina desde hace una semana con el objetivo de mantener conversaciones de carácter técnico sobre la construcción de la cuarta central nuclear en territorio nacional. La nueva central, que se llama tentativamente Atucha III y que construiría China, sería bajo la modalidad "llave en mano" y el proyecto total del proyecto está estimado en US$ 8.000.

La Argentina esperaba realizar la firma del acuerdo durante la visita del presidente chino Xi Jimping luego de la cumbre del G20, que tuvo lugar en Buenos Aires en noviembre del año pasado.

Como las partes no pudieron ponerse de acuerdo, en enero el subsecretario argentino de Energía Nuclear, Julián Gadano, y el embajador de Argentina para China, Diego Guelar, mantuvieron encuentros con funcionarios chinos en la capital de ese país, según la agencia Reuters.

Una fuente local cercana a la situación indicó a Infotechnology.com que hay dos grupos de "técnicos chinos" en el país, uno dedicado a la ingeniería financiera del acuerdo y otro que trabaja sobre cuestiones comerciales. En total, la delegación la constituyen cerca de una veintena de personas pertenecientes al gobierno de China y a la empresa China National Nuclear Corporation (CNNC) y del gobierno de Xi Jinping. La delegación es acompañada por funcionarios del gobierno nacional del ministerio de Producción; la secretaría de Energía y la empresa estatal Nucleoeléctica Argentina (NA-SA), encargada de administrar y gestionar las centrales nucleares argentinas.

Sin embargo, está misma fuente refrenda lo publicado por Reuters respecto a la falta de progreso concreto. "Están manejando una fecha pero hubo tantas idas y vueltas que no conviene asegurar nada." Hay que considerar que el gobierno local quedó del lado de Donald Trump en la pelea comercial entre los Estados Unidos y China. Desde el gobierno admiten que el acuerdo no depende solo de la voluntad argentina.

"El proyecto sigue adelante porque, a pesar de la crisis local, se contempla hasta un 80% de financiación china a tasas bajísimas", indicó la fuente consultada. En caso de que se construya, sería uno de los mayores proyectos de financiamiento chino en la Argentina.

Todo el proceso se inició durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner a finales de su mandato, en 2015. El gobierno de Mauricio Macri amenazó luego con dar de baja el acuerdo inicial pero solo se limitó a pasar de dos centrales a una sola, la cuarta, y a continuar las negociaciones buscando un trato presumiblemente menos oneroso para el país. Esto incluye la forma de pago, que sería a través de los ingresos por la venta de electricidad una vez que la central esté funcionando, dado que el acuerdo incluye cuatro años de gracia para comenzar a pagar por la central. "Se paga sola", dicen desde el gobierno.

El papel de los proveedores locales

La industria nuclear local no está pasando por un buen momento. Invap tiene problemas para encontrar nuevos contratos fuera del gobierno central, más allá de la firma de un nuevo acuerdo con Holanda hace poco más de un año. Luego de la finalización de la obra de extensión de vida de la central Embalse, no hay financiación para continuar con la cancelada central de tipo CANDU y otros proyectos, como la fabricación del reactor prototipo Carem-25, sufren demoras.

Uno de los puntos que en conversaciones es la posibilidad, que busca el gobierno nacional para levantar el alicaído sector nuclear, de que los chinos deban contratar un 40% de proveedores locales a pesar de que estos pueden llegar a ser varias veces más caros que los proveedores del país asiático. Es por ello que el grupo comercial chino, luego de pasar por Buenos Aires, comenzó a moverse por el interior del país. Los destinos: Bariloche, donde se ubican Invap, entre otros; Mendoza, sede central de Impsaque fuera propiedad de la familia Pescarmona hasta el año pasado-, y Neuquén, donde se ubican otras empresas del sector con participación estatal. Otro proveedor considerado, en la lista que armaron en conjunto China y la Argentina, es la filial local de Siemens. "Son todos los que trabajaron en la extensión de vida de Embalse y que tienen certificación nuclear", explican desde el sector.

Se descuenta que la mano de obra será local en lo que es la construcción, más allá que de seguro el proceso incluya a ingenieros chinos, algo natural teniendo en cuenta que el proyecto es "llave en mano". Además, en el país puede quedar la parte eléctrica de la nueva central, que estaría ubicada junto a Atucha I y II en Lima, Zárate (provincia de Buenos Aires), así como la fabricación de la vasija.

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