DEL ENCUENTRO ENTRE EL GAUCHO Y LOS REYES MAGOS

DEL ENCUENTRO ENTRE EL GAUCHO Y LOS REYES MAGOS

Ricuerdo, cuando pequeño
Con no más de 30 años
Me levanté pa’ ir al baño
Tipo dos de la mañana
Y, a través de la ventana,
Diviso unos tres bandidos
Q’encima estaban subidos
Sobre figuras extrañas

Pensé q’eran motonetas
Mas, tenían cuatro patas,
Pero en el nombre e’ mi tata
Lo que más me priocupó
Jué cuando el negro intentó
Manotearme la alpargata

-Tenga mano, compañero-
ahí nomás lo sofrené
-puedo comprinder que usté
pase por malos momentos
pero le doy con el tiento
si no deja mi calzado
me lo he tomado prestado
de los monjes del convento-

y d’era que no viajaban
en moto, como pensé,
sino en caballos los tres
(mi descripción no redunda)
y, aunque le ponían fundas
pa’ ver si disimulaban
se podía ver q’estaban
algo mal de las columnas

y si hay algo que me duele
es un bicho maltratao
y allí nomás les hé hablao
-Miren que tordillos santos
¿por qué me los cargan tanto
que hasta jorobas han criao?-

El morocho contestó
-no me arme tanto desmadre
no son jorobas, compadre,
eso que llevan de mas
lo podrían llevar atrás
discútame si le miento
pa’ tener más rendimiento
les pusimo’ equipo e’ gas

y además, paisano bruto,
no robamos su zapato
si hubiera tardao un rato
no se enteraba de nada
venimos de madrugada
pa’ no hallar naides dispierto-
ansí me dijo aquel negro
igualito a Rubén Rada

Pa’ tuitos traemos regalos
Y a nosotros, ni nos fían,
Rompemos nuestra alcancía
Superando el egoísmo
Pero a Ud. Le da lo mismo
Que le traigan porquerías

Se quedaron en silencio
Y ansí, sin decir más nada-
Emprendieron retirada
Pero es tal mi mala pata
Que, entre tanta y tanta lata,
Me quedé contra los palos
Y en vez de dejar regalo
Me llevaron la alpargata.

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