LEE

                  LEE

 

No se entiende por qué a ninguno de sus médicos se le ocurrió ponerle un corazón de titanio, darle una sesión de rayos gama o hacerlo picar por una araña. 

Cuando los de la morgue entraron a la habitación del hospital, sobre la cama donde debía estar el hombre, había una historieta.

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