Por qué para cambiar “hay que abrazar a un millennial”

En la continuidad del del Innovation Summit, el evento sobre innovación que reúne a muchas personalidades locales del mundo emprendedor y empresario del país –con el respaldo de El Cronista y las revistas Infotechnology y Apertura-, llegó el turno de Leo Piccioli

El disrupting management, actual gurú de liderazgo y ex CEO de Stapless Argentina, aconsejó “abrazar a un millennial” antes de encabezar un proceso de cambio e innovación.

Ex compañeros de Axel Kicillof y Guido Sandleris en Económicas, Piccioli detalló explicó que cualquier emprendimiento, una empresa, una ONG o un club nacen a partir de la afinidad y empatía de sus integrantes.

“No soy experto en innovación, no soy experto en nada. Fui Gerente General, entonces sabía un poco de todo. Pero soy buen observador. Quiero contarles lo que aprendí observando sobre innovación.¿Vieron cuando se crea un club o compañía? Son personas parecidas, todas juegan al rugby –hacen un club-, quieren solucionar los problemas que pueden llegar a tener. Cuando se crea algo se necesita gente parecida. Al tener empatía, les permiten también empatizar con el cliente”, contó.

Piccioli explicó que más allá de la afinidad inicial ante toda organización o empresa, existen Cisnes Negros o Patos Negros, que son eventos disruptivos, cataclísmicos, que no se pueden prever, pero que si luego se pueden entener.

“El cisne negro es como esa cagada (sic) que está viniendo, pero nadie hace nada. Todos sabemos que la tecnología va a hacer que esto cambie. Esto pasa acá y en todos los países. Muchos quieren volver a la energía de carbón. Nos pasa a nosotros saber que tenemos una amenaza y reaccionamos con miedo”, ejemplificó.

Antes que el miedo paralice, remarcó que es necesario un cambio que, para poder implementarlo, se necesitaran tres cosas.

““Un proceso, una visión e insatisfacción. La visión es hacia dónde queremos ir, el proceso como vamos a llegar, y la insatisfacción lo que necesitamos para generar ese cambio”,

Preguntó qué es lo qué falta normalmente para iniciar un camino de cambio. “Voy a asumir que la mayoría de los presentes quieren de una forma u otra innovar en algo, tienen una necesidad de que algo cambien. Yo creo que muchos de ustedes sufren una paradoja. El temor al éxito”, estimó.

Para Piccioli, cuando nos va bien “creemos que lo que nos trajo hasta acá, nos va a llevar hacia allá”.

“Cuando viene un tigre de dientes de sable la primera vez, corremos hacia un lugar y nos salvamos. Si en otra ocasión vuelve a aparecer, siempre vamos a ir para ese sitio. La paradoja de esto es que no veamos al Pato Negro. A la gente que tiene poder le está faltando la insatisfacción”, añadió.

Cuestionó sobre quién quiere cambiar el mundo. “Los pendejos de mierda”, respondió. “Ellos saben lo que hay que hacer. El padre tiene un taller. El chico le dice ‘hace una cuenta de Instagram’ para tener más vehículos. El padre le dice ‘no’, que va a seguir usando las Páginas Amarillas. De alguna manera, el pibe tiene la visión, la insatisfacción. Lo que no sabe es el proceso. Por eso digo “abrazá un millenial”. Abrazarlo y darle el contexto”, resaltó.

Para el gurú de liderazgo “todos queremos cambiar pero nadie quiere aguantar el proceso de cambio”. Para lograrlo hay que ver la diversidad, aceptar lo diferente. Es súper cómodo no hacer esto. Es súper cómodo diciendo tenemos que innovar. Cambiar duele, cambiar cuesta, es incómodo, desprolijo, y sangriento a veces. No creo que se pueda cambiar si mantenemos ese modelo de satisfacción. Cuanto más diverso, más se innova”, sostuvo.

“El otro día un conocido decía sobre un chico joven que ‘le hacía acordar a él cuando era más joven’. Yo necesito traer a gente que no se pareciera a mí cuando era joven”, agregó.

Ejemplificó con una cita que escuchó en Amazon sobre que ““no hace falta que estemos de acuerdo para hacer las cosas”.

“Tenemos que ser proactivos los que tenemos posiciones de poder. Un rasgo de capacidad tiene que ver en el hecho de pensar distinto. Eso agrega valor, no si es hombre o mujer. A veces no pensamos en cómo pensar distinto. Siete personas que piensen igual no sirve”, remarcó.

Según Piccioli, “veo que las startups empiezan todos parecidos y después se dan cuenta que necesitan otra cosa”.

Al ser consultado sobre los ascensos por meritocracia, también expresó su posición.

“Me genera una doble sensación. En teoría está bien. Pero, por ejemplo, al mejor médico lo ponen como Jefe de Servicio y le cagan la vida. Creo que daña a las empresas. Creo que hay que contratar más y promover a partir de actitudes y no de resultados”, estimó.

“Para mí somos más cómodos. Promovemos al que más vende. Es más cómodo poner al mejor, porque lleva menos tiempo que preparar a quizá no el mejor vendedor. Hay que tener en cuenta que primero está la misión (u objetivo), después el equipo, y por último, yo. Si hay alguien que no piensa primero en la misión, esa persona no sirve en la empresa”, añadió.

Por último, consideró que “promover a alguien para que todo esto salga mejor se puede hacer, aunque es difícil porque en la Argentina vivimos en el corto plazo”.

“Igual es una oportunidad, porque el que apuesta al largo plazo, la rompe acá. Pero hay que bancárselo”, completó.

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