Barcelona le gana al Sevilla y se consagra en Marruecos

Dos meses y medio después de conquistar su octavo doblete de Liga y Copa españolas, el Barcelona abre la nueva temporada de fútbol con la disputa de la Supercopa española frente al renovado Sevilla.

Lo hará, por primera vez en la historia del torneo, fuera de las fronteras españolas, en la marroquí Tánger, en medio de una tremenda expectación, y a partido único. Atrás quedó, de momento, la tradicional competición a dos mangas, que en esta cita también incorporará el VAR.

“Que sea a un solo partido la hace más abierta y le añade dificultad. Te la juegas en 90 minutos y las fuerzas se igualan”, comentó hoy Ernesto Valverde sobre el excepcional formato con el deseo de que el Barcelona “pueda ganar el primer título de la temporada”.

Será la primera prueba del curso para el entrenador azulgrana, que apenas tuvo unos días para trabajar con su plantilla al completo, mientras el Sevilla acumula semanas preparándose para lograr su pasaje hacia la próxima Liga Europea en las rondas clasificatorias.

“Ellos tienen la ventaja de que están compitiendo desde hace dos o tres semanas y de que el jugador tiene ya el toque y un poquito el ritmo de la competición. Nosotros venimos de una gira con algunos jugadores, otros que se incorporaron más tarde y otros nuevos”, analizó Valverde.

El Mundial de Rusia retrasó la incorporación a la pretemporada del argentino Lionel Messi y de los restantes mundialistas azulgrana, y los catalanes acuden a la cita menos rodados que los andaluces, un equipo, por otra parte, aún en construcción.

“Los partidos los define la calidad, que está íntimamente relacionada con el acierto, y de eso el Barça tiene a raudales, y la experiencia también la tienen ellos”, estimó Pablo Machín.

“Tenemos que hacer todo lo que sabemos y lo mínimo que se nos puede exigir es dejarlo todo en el campo para ganar la final, que es nuestro objetivo”, añadió el nuevo entrenador de los andaluces.

Su incorporación al frente del banco implicó un cambio en el sistema de juego de un Sevilla que poco tiene que ver con el salió goleado por 5-0 de la final de la Copa del Rey frente al Barcelona el pasado 22 de abril.

Tampoco es el mismo equipo el vigente campeón de Liga y Copa, que se despidió del mágico Andrés Iniesta e incorporó al chileno Arturo Vidal, así como a los brasileños Arthur y Malcom y al francés Clément Lenglet, ex del Sevilla que, como Aleix Vidal, pero en el bando contrario, se enfrentará a sus antiguos compañeros.

En el mediocampo azulgrana, que definió toda una era, se fijarán mañana muchas miradas, en busca de respuestas que tienen que ver con el estilo que el técnico español imprimirá en su segunda temporada.

Aunque la Supercopa sólo sea la primera prueba, hay tremendo interés por saber qué futbolistas acompañarán a Sergio Busquets, el único superviviente de la icónica sala de máquinas que componían también Xavi Hernández e Iniesta.

Arthur dejó buenas sensaciones en la pretemporada. Su compatriota Philippe Coutinho, ya con pasaporte comunitario, aspira a consolidarse entre los titulares esta temporada. Y el croata Iván Rakitic, subcampeón del mundo y recién incorporado al grupo, confirmó en Rusia 2018 su condición de casi indiscutible.

Junto a ellos, Arturo Vidal luchará, con mayor calidad técnica y mucho carácter, por los minutos que en el pasado tuvo Paulinho.

Casi todo, en cualquier caso, dependerá de Messi y de su estado anímico después de que el astro del Barcelonaacumulara una nueva frustración mundialista con la selección argentina.

Un sepulcral silencio ha sido la única respuesta del genio azulgrana a la convulsa Copa del Mundo de la “Albiceleste” que, lejos de coronarlo con el único gran título que le falta, lo sumió en un nuevo mar de críticas tras la caída ante Francia en los octavos de final.

Cómo reaccionará el 10, a sus 31 años, tras tanto despropósito es toda una incógnita, también para un Barcelona que, como en la última década, sigue pivotando en torno al genio de su estrella.

La Supercopa servirá apenas para verlo de nuevo en acción frente a una de sus víctimas preferidas -el equipo andaluz es el que más goles recibió del argentino, 31 en 33 partidos-, ejerciendo ya de primer capitán, y con la posibilidad, además, de convertirse en el futbolista que más títulos (33, si los catalanes se proclaman campeones) levantó en la historia del Barcelona.

El Sevilla, inmerso en la conquista de una plaza en la Liga Europa que quiere a toda costa, se toma la cita como una oportunidad, una ocasión de seguir fogueándose ante un rival que sabe superior.

Pendientes aún de la contratación de un delantero referente, que ya extrañaron la pasada campaña, los andaluces buscarán exprimir su principal arma, que también se halla en el mediocampo.

Los argentinos Éver Banega y Franco Vázquez y el español Roque Mesa componen la línea más sólida del equipo de Machín, que en sus pocas semanas de trabajo en Sevilla ya dejó su sello: la defensa de tres centrales que tan bien le funcionó en el Girona la pasada campaña.

Es así como los andaluces tratarán de frenar a Messi y compañía en el primer título de la temporada y tomarse la revancha de la final de Copa que tanto los sonrojó.

Fuente: DPA

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