EL HIJO DE LITO NEBBIA

    EL HIJO DE LITO NEBBIA 

 

No era mas que un Hippie, un sucio hippie al que su madre había concebido, en un recital de Lito Nebbia, con un sonidista de poca monta que saltaba de gira a gira, colgado de los estribos de las bandas. 

Cuando ella se enteró, salió a buscarlo a cuanto recital se organizaba en el país, pero lo único que pudo hallar en esos sitios fue a otras mujeres rastreando lo mismo que ella. 

Fue por eso que, un día, desistió.

A pesar de ello, no declinó en su postura con respecto al amor libre, la música y las banderas enarboladas durante los sesenta. 

En ese ambiente se crió él, entre cigarrillos de marihuana, palizas de policías y acordes de rock and roll, pero sin saber la mitad de su origen. 

Fue por eso que se inventó una historia. En realidad no la inventó, simplemente le cambió el nombre a uno de sus protagonistas, y, a partir de allí, fue el hijo de Lito Nebbia. 

Cierta vez, en un bar de Bahía Blanca, antes de un recital de los Redondos, entabló conversación con un joven que mediaba su edad. Compartieron gustos, tiempo y cerveza. 

Antes de despedirse, le preguntó al otro cómo se llamaba. No recibió un nombre propio como respuesta. En su lugar, un -soy el hijo de Spinetta- le pegó en el pecho. 

El recital estaba por empezar y supo que, quizás, nunca volverían a verse. -¿Y vos?- le preguntó el otro a la vez que le ofrecía la mano. El no respondió, estrechó al otro en un abrazo fuerte, fuerte, como jamás había dado a nadie en su vida, y lo miró perderse entre la multitud.

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